miércoles, 27 de abril de 2011
Sintesis Policías (Con)Ciudadanos
Policias (Con)Ciudadanos
Presentación: Policías (con)ciudadanos – Hacia un Nuevo
Paradigma de Seguridad
Introducción: ¿Qué policía queremos?
Bienvenidos a todos. Hoy nos convoca una reflexión urgente
sobre una de las instituciones más complejas de nuestra democracia: la Policía.
Generalmente, pensamos en la seguridad como algo que se nos impone desde
afuera, pero el manual de Fernando Pequeño Ragone, titulado Policías
(con)ciudadanos, nos invita a invertir esa lógica. La premisa es clara:
"La legitimidad de toda Policía se basa en la credibilidad que alcance
frente a la comunidad". Si la policía no es creíble para el vecino, deja
de ser una fuerza de seguridad para convertirse en una fuerza de ocupación.
El núcleo del problema: La militarización de la seguridad
Uno de los puntos más críticos que este manual nos invita a
desarmar es la herencia de la militarización en las fuerzas policiales.
Históricamente, en nuestra región, la policía ha copiado estructuras del
ejército. Esto podría parecer una cuestión de orden o disciplina, pero el autor
nos advierte sobre un peligro profundo: la militarización de la seguridad
interna produce un verticalismo que distorsiona la "obediencia
debida".
¿Qué significa esto para nosotros, los ciudadanos?
- El
quiebre del pensamiento crítico: En una estructura militarizada, el
subordinado no está formado para cuestionar si una orden es legal o ética,
sino para cumplirla sin más.
- La
distorsión de la obediencia: El manual diferencia entre la obediencia
democrática y la "obediencia forzada". Cuando el verticalismo es
extremo, la lealtad al jefe se vuelve más importante que la lealtad a la
Constitución. Es ahí donde aparecen los abusos.
- El
ciudadano como enemigo: La lógica militar está diseñada para el
combate contra un enemigo externo. Cuando esa lógica se traslada a la
ciudad, el policía empieza a ver al ciudadano —especialmente al joven o al
vulnerable— no como un sujeto de derechos, sino como una amenaza potencial.
La "Obediencia Debida" puesta en jaque
El manual dedica una parte fundamental a desmitificar la
obediencia ciega. En un Estado Democrático de Derecho, ningún policía está
obligado a cumplir una orden que implique violar derechos humanos. Sin embargo,
el verticalismo rígido genera un miedo al castigo interno que a menudo pesa más
que el respeto a la ley.
Este sistema de "obediencia distorsionada" es lo
que permite que ocurran tragedias sobre todo en regiones marginales. Cuando un
comisario siente que tiene un poder discrecional que trasciende la legalidad, y
sus subordinados sienten que no pueden cuestionarlo, se rompe el pacto
democrático.
La propuesta: El Policía (con)ciudadano
¿Cuál es la alternativa? Pequeño Ragone propone la desmilitarización
de la mente y de la estructura policial. Un policía "conciudadano" es
aquel que:
- Se
reconoce como parte de la misma comunidad a la que protege.
- Entiende
que el honor policial no es el silencio corporativo, sino el cumplimiento
de la ley.
- Sustituye
el verticalismo ciego por una jerarquía basada en el liderazgo ético y la
responsabilidad política.
Conclusión: Un compromiso colectivo
Este manual no es solo para policías; es para nosotros. Es
una herramienta para que la sociedad civil pueda exigir una fuerza de seguridad
que no se esconda detrás de uniformes militarizados ni de estados de excepción
para justificar abusos.
Como dice la dedicatoria del libro a la memoria de Miguel
Ragone, la lucha por una policía democrática es la lucha contra la impunidad y
la violencia para-policial que tanto daño ha hecho a nuestra historia. La
seguridad verdadera no se logra con más armas ni con más verticalismo, sino con
más ciudadanía y más respeto por la dignidad humana.
Muchas gracias.