Cada año, la Comisión de la Mujer de la Universidad Nacional de Salta dicta su Seminario de Género, abierto a cualquier estudiante de la casa. Es el mismo espacio en el que me formé hace veinte años. Esta vez fui quien recibió la invitación: las docentes me convocaron para compartir mis estudios y posiciones sobre el campo de las masculinidades en Salta. Lo que sigue es una síntesis de la dinámica de aquella clase.
Por Fernando Pequeño Ragone
![]() |
| Gabriela Gaspar en el dictado de la primera parte de la clase |
1. Momento de presentación
Fernando Pequeño es presentado en la clase por la profesora Luz
Sánchez, quien lo identifica como uno de los pioneros en trabajar seriamente
el tema de las masculinidades. Su intervención se produce en la segunda
parte de un seminario donde previamente se abordó el concepto de género,
quedando pendiente profundizar específicamente en las masculinidades.
En cuanto al objetivo de la clase, Fernando plantea
una dinámica centrada en el intercambio y el debate más que en una
transferencia magistral de textos. Los puntos clave que definen su propósito
son:
- Generar
un diálogo abierto: Su intención principal es realizar un recorrido
rápido por los conceptos mediante infografías y videos para luego "ir
a los bifes", es decir, charlar directamente con los estudiantes
sobre sus opiniones y percepciones.
- Obtener
insumos para su investigación: Fernando expresa explícitamente su
interés en escuchar a los alumnos, ya que sus devoluciones le
sirven como material para las investigaciones y trabajos que él mismo
desarrolla.
- Provocar
e incomodar: El autor menciona que su pauta es "bombardearlos
un poquito con un montón de información e incomodarlos" en lugar
de presentar contenidos cómodos o simplistas. Esto se vincula con su
propuesta de una "epistemología de la incomodidad" para
estudiar cómo circula el poder en los varones.
- Localizar
el campo de estudio en Salta: Busca orientar la charla hacia la
evolución y el surgimiento de los estudios de masculinidad específicamente
en el contexto de Salta, analizando la transición desde una
sociedad feudal hasta la tematización académica del género.
- Evaluar
la utilidad de las herramientas teóricas: Plantea como objetivo
reflexionar si los conceptos de género y masculinidad, tal como se usan
hoy (a veces mercantilizados por ONGs), sirven realmente para la emancipación
comunitaria o si se han convertido en herramientas de dominación.
Finalmente, Fernando les solicita como "compromiso"
y devolución de la clase que escriban una breve reflexión sobre lo tratado, lo
cual refuerza su objetivo de convertir la sesión en un proceso de construcción
colectiva de conocimiento.
2. Las masculinidades
Teorizar las masculinidades en Salta requiere comprender la
sociogénesis de una región que transita desde estructuras feudales hacia una
academia contemporánea. Este giro crítico propone que el género ya no es un
"tema de mujeres", sino una interpelación directa a los varones sobre
sus privilegios y su responsabilidad en la reproducción del poder.
Bajo la perspectiva de Fernando Pequeño Ragone, se
desarrollan los siguientes pilares conceptuales:
- Epistemología
de la Incomodidad: Plantea que el investigador y el varón deben
habitar el "asedio". Esta categoría implica explorar el lado
oscuro de la luna (el poder), ese territorio de violencia y dominio
que la academia suele evitar. Investigar la masculinidad exige la sublimación
de la incomodidad propia para desvelar los mecanismos de opresión desde su
centro.
- Masculinidad
Hegemónica vs. Rural: Se problematiza el modelo urbano (blanco,
productivo, joven) frente a la ruralidad. En los contextos rurales,
los varones, aunque dominantes en sus hogares, operan como sujetos
subalternos en el sistema capitalista global, evidenciando gradientes de
poder donde el privilegio es, a menudo, un espejismo que los
convierte en ejecutores de un sistema que también los explota.
- El
Trípode Ontológico: La identidad masculina se analiza desde la
intersección entre el Cuerpo (biología/carne), el Deseo
(autoadscripción/psicología) y el Género (mandato social).
Para evitar la cooptación conservadora del campo, se
identifican cuatro trampas:
- Ontologización:
Creer que el género es una esencia fija y no una actuación cotidiana.
- Simetría
victimista: Equiparar el malestar emocional masculino con la opresión
estructural sufrida por las mujeres.
- Atomización
neoliberal: Sustituir la lucha colectiva por la terapia individual o
el consumo de "ética masculina".
- Blindaje
ilustrado: El uso del lenguaje de deconstrucción como un escudo moral
para no alterar la realidad material de los privilegios.
Frente a esto, emergen las Alternativas desde el Sur,
que proponen la Sociogénesis (preguntarnos cómo somos producidos como
comunidad en lugar de "quién soy yo") y la Desenajenación.
Siguiendo a Rita Segato, se entiende la violencia no como poder real, sino como
una actuación desesperada por cumplir un mandato de virilidad. La ruta hacia el
cambio es la corresponsabilidad y la acción material compartida.
3. Debate Estudiantil y la Aplicación de la Teoría al Poder
El diálogo entre estudiantes y docentes reveló que la
desconfianza hacia la categoría "masculinidad" es una herramienta de
indagación legítima. Los estudiantes sistematizaron tres preocupaciones
centrales:
- La
construcción de la identidad del varón trans y su potencial para
subvertir o replicar el binarismo.
- La
sospecha sobre la categoría “género” como un concepto que puede resultar
trunco o insuficiente para capturar la diversidad de experiencias.
- La
manifestación del poder en rituales cotidianos, ejemplificada en el
fútbol y el sacrificio de animales.
Sobre este último punto, el debate aportó una distinción
crucial: la masculinidad se performa a través del modo del sacrificio.
Mientras un "sacrificio misericordioso" busca evitar el sufrimiento
del animal, el sacrificio brutal actúa como una demostración de dominio y
virilidad. Esto ilustra que el poder no es solo el acto (matar para comer),
sino la performance de la dominación. El poder fluye independientemente
del género en situaciones específicas (como una empleadora frente a un
empleado), pero las estructuras sostienen rituales donde, por ejemplo, los
varones dominan el discurso mientras las mujeres asumen el trabajo doméstico de
servicio.
4. Visiones en torno a la ontología y el peligro de reducir la diversidad
La problematización sobre las ontologías surgió a partir de
la inquietud de un estudiante que cuestiona si la existencia de diversas
masculinidades (más allá de la hegemónica, como las rurales, gay o trans)
implica necesariamente distintas estructuras del "ser" o
diferentes ontologías.
A continuación, se detalla cómo se desarrolla esta
problematización en la clase:
4.1. El riesgo del relativismo
Ante la pregunta del estudiante sobre si cada tipo de
masculinidad requiere una ontología propia, respondí que no es conveniente
crear una ontología para cada caso particular. Sostiene que debe existir un
"norte" o una inteligibilidad común del concepto de varón; de lo
contrario, se corre el riesgo de relativizar todo y perder cualquier punto
de referencia teórico.
4.2. La "ontologización" como trampa
En el material audiovisual presentado, identifico la ontologización
como una de las cuatro trampas del concepto de masculinidad. Esta trampa
consiste en:
- Tratar
el género como una esencia fija o algo que simplemente "se
es".
- Distraerse
en definir la "esencia" de ser varón en lugar de desmantelar los
mecanismos históricos de dominación.
- Propongo,
siguiendo a Judith Butler, que el género no es algo inamovible, sino una actuación
o performance diaria.
4.3. El "Trípode Ontológico" de la masculinidad
Para resolver la duda de los estudiantes sobre qué es lo que
une a todas las masculinidades (incluyendo a hombres trans y cis) en un mismo
"casillero" o categoría, propongo una estructura basada en tres
conceptos fundamentales que definen esta ontología,:
- Cuerpo:
Referido a la carne, la medicina y la genitalidad.
- Deseo:
Vinculado a la autoadscripción y al mundo de la psicología.
- Género:
Entendido como el rol y el mandato social atribuido.
Explico que este trípode permite conectar realidades tan
diversas como la del varón hegemónico blanco con la del varón trans, el
rural o el policía, manteniendo el objeto de estudio centrado en el varón
sin necesidad de fragmentar la ontología en múltiples piezas inconexas.
4.4. La relación de poder como eje
Finalmente, subrayo que más allá de la identidad ontológica
de cada sujeto, lo que debe analizarse es cómo circula el poder. La
ontología debe servir como una herramienta (un marco teórico) para entender las
relaciones de dominación —incluso entre varones— y no para esencializar
identidades,.
5. Problematizando la ontologización y el estudio de las clasificaciones en
el campo de las masculinidades.
La pregunta que formuló el compañero, resultó un momento
excelente para dinamizar el espacio de formación. Mi respuesta como docente intentó
resolver un dilema clásico de las ciencias sociales contemporáneas: cómo
reconocer la diversidad/pluralidad sin caer en una fragmentación teórica que
atomice y desarme la potencia política del concepto (en este caso, el de
masculinidad).
A continuación, complejizo el contexto identificando aciertos
metodológicos como algunos puntos de tensión teórica que valdría la pena
continuar debatiendo y sobre le cual es importante que lxs estudiantes intenten
asumir una posición provisoria mientras avanzan en la asimilación de conceptos
y metodologías.
5.1. El acierto metodológico: El freno al relativismo extremo
Mi advertencia en el primer punto es metodológicamente pertinente.
Si cada manifestación de la experiencia humana (varón trans, varón rural, varón
gay, varón cishegemónico) exigiera una ontología propia e independiente, la
categoría analítica "masculinidad" perdería su capacidad explicativa.
- Por
qué es pertinente: Si todo es una ontología distinta, ya no hay un
suelo común desde el cual denunciar, por ejemplo, el patriarcado o la
violencia de género. El relativismo absoluto disuelve los mapas teóricos.
Buscar un "norte" o una inteligibilidad compartida permite que
la categoría siga siendo útil para la investigación y la acción política.
5.2. La tensión teórica: ¿Contradicción entre Butler y el
"Trípode"?
Aquí es donde mi respuesta se vuelve un detonante
espectacular para el debate en clase, ya que introduce una tensión conceptual
interna:
- El
uso de Butler contra la ontologización: acierto al señalar que
"ontologizar" el género suele ser una trampa esencialista.
Invocar la performance de Judith Butler es pertinente porque
desarma la idea de que la masculinidad es una sustancia fija o biológica;
el género es algo que se hace, no algo que se es.
- La
contrapropuesta del "Trípode Ontológico": El problema (y el
debate rico) puede surgir cuando, inmediatamente después de criticar la
ontologización, propongo una estructura ontológica fija (Cuerpo, Deseo,
Género) para encasillar las masculinidades.
Para discutir en clase (problematizar): Si seguimos a
Butler rigurosamente, el "cuerpo" (la carne, la genitalidad) tampoco
es un dato ontológico neutro o puramente médico, sino que ya está construido
discursivamente por el género. Por lo tanto, el trípode que propongo arriesga
reinstalar un cierto orden biologicista o fijo intentaba combatir en el punto
anterior.
5.3. La potencia analítica: El "Trípode" como conector
A pesar de la tensión anterior, la propuesta del Trípode
(Cuerpo-Deseo-Género) es pedagógicamente muy eficaz. Es pertinente porque
ofrece a los estudiantes una matriz de lectura flexible.
|
Elemento del Trípode |
Función en la categoría de "Varón" |
|
Cuerpo |
Permite anclar la materialidad (médica, genital), clave
para entender las transiciones o las corporalidades cis/trans. |
|
Deseo |
Introduce la dimensión subjetiva, psicológica y de
autoadscripción (cómo se siente el sujeto). |
|
Género |
Introduce la presión externa: los mandatos, los roles y la
socialización. |
Esta estructura es pertinente porque demuestra que el varón
trans y el varón rural no comparten necesariamente el mismo "cuerpo"
ni el mismo "deseo", pero sí están interceptados por el vector del género
(el mandato social de masculinidad). Los une la relación con la norma, no una
esencia biológica.
5.4. El acierto ético-político: El poder como brújula
Este cierre es desde la perspectiva de los estudios de
género críticos, una apuesta a mover el eje de la sustancia (¿qué es un
varón?) hacia la relación (¿cómo opera el poder?). Se trata de un
movimiento analítico que implica una posición política sobre el poder.
La masculinidad no es un objeto de estudio estático; es una
posición en una red de relaciones de poder. Al centrarme en la dominación
(incluso en las jerarquías entre varones, como la hegemonía del varón blanco
sobre el varón rural o el gay), evito que la clase se convierta en una taxonomía
(un catálogo de identidades) y la devuelvo a su función crítica: entender y
desmantelar la desigualdad.
5.5 Sugerencia para la dinamización en clase
Mi respuesta no debe tomarse como una verdad clausurada,
sino como un mapa de ruta.
Para activar el intercambio con los estudiantes, les propongo
plantear: Si el género es una performance diaria (como dice el punto 4.2),
¿el Trípode Ontológico (punto 4.3) es una estructura real del ser o es
simplemente un andamio metodológico que inventamos para poder entender el
problema sin volvernos locos en el relativismo?
6. Sobre la tensión performance / re-biologización
de las masculinidades y los limites políticos de la existencia colonial: la
teoría situada
A continuación intento explicar el motivo de la tensión
planteada entre el género como performance diario y el trípode ontológico que
implica cierta biologización. Considero mi posición de varón generizado en un
contexto colonial y los intentos por la emancipación en el limite de las
posiciones políticas de la existencia.
Para desentrañar la tensión que habita en la propuesta mi
propuesta entre la performance butleriana (el género como acto fluido y
repetido) y el trípode ontológico (que reintroduce el cuerpo, el deseo y
el mandato, rozando una base material/biológica), no basta con un análisis
puramente lógico-formal. Hay que situar la teoría.
Esta contradicción aparente cobra un sentido profundamente
político y encarnado si la miramos desde su lugar de enunciación: el de un varón
generizado que produce pensamiento crítico desde un contexto colonial y
periférico (el Norte Grande argentino), operando en el límite mismo de las
posiciones políticas de la existencia.
Aquí expongo los motivos profundos que explican esta
tensión:
6.1. La sospecha del Sur ante la abstracción del Norte (El peso del
contexto colonial)
Las teorías de la performatividad del género (como las de
Butler) se gestaron en la academia del Norte global, bajo matrices de
pensamiento fuertemente ligadas al postestructuralismo lingüístico. En esos
marcos, decir que el género es puro discurso o una ficción regulatoria es un
ejercicio de desconstrucción potente.
Sin embargo, cuando pienso la masculinidad desde el Noroeste
Argentino —un territorio marcado por la colonialidad, donde la vulnerabilidad
social, la colonialidad del poder y el despojo de la tierra son marcas
diarias—, la pura performatividad discursiva se queda corta.
- El
cuerpo no es solo lenguaje: En contextos subalternizados, el cuerpo
(la carne que trabaja, que envejece, que es violentada, que migra) tiene
una densidad material ineludible.
- El
porqué del Trípode: Reintroducir el "Cuerpo" en el trípode
no es un descuido biologicista; es la necesidad geopolítica de anclar la
teoría en la materialidad. En el Sur epistémico, los cuerpos importan en
su dimensión biológica y existencial porque es sobre esa materialidad
donde se inscriben las opresiones coloniales y de clase más brutales.
6.2. El varón generizado y el dilema de la auto-interpelación
En mis clases y mi vida cotidiana no puedo hablar desde la
neutralidad; hablo como un sujeto generizado como varón que intenta desmontar
la misma estructura que lo habita. Esta posición genera una tensión existencial
inevitable:
- Por
un lado, la performance le permite la libertad teórica y política
de afirmar que la masculinidad hegemónica no es un destino natural,
abriendo la puerta a la emancipación y a la mutación de los varones.
- Por
otro lado, el trípode opera como un cable a tierra frente a la
experiencia vivida. Aunque el género sea una actuación, los varones (cis o
trans) experimentan su masculinidad a través de las demandas específicas
de sus cuerpos, la orientación de sus deseos y el peso aplastante de los
mandatos sociales (el rol).
La tensión refleja el conflicto del sujeto subalterno que se
sabe construido por el poder, pero que necesita herramientas concretas para
narrar su cotidianeidad sin disolverse en la pura abstracción.
6.3. La emancipación en el límite de las "posiciones políticas de la
existencia"
Este es quizás el nudo más complejo. Quienes militamos e
investigamos en los márgenes de las posiciones políticas de la existencia nos enfrentamos
a una doble demanda: la urgencia de la transformación política y la
necesidad de la inteligibilidad mutua.
Si me radicalizara exclusivamente en la performance
discursiva, caería en el relativismo extremo que denuncio en el punto 4.1. En
el límite de la existencia política, para que un sujeto (un varón rural, un
varón trans, un militante) pueda emanciparse, primero necesita existir y ser
reconocido en una categoría comprensible. No se puede emancipar lo que se
ha disuelto por completo en la fluidez lingüística.
El "andamio" estratégico: El trípode
ontológico funciona aquí como una esencialización estratégica (en
términos de Gayatri Spivak). Asumo el riesgo de una cierta fijación o
biologización del cuerpo porque necesito un "andamio" conceptual
provisional. Ese andamio es el que permite que sujetos con realidades
corporales y existenciales radicalmente distintas puedan sentarse a la misma
mesa, reconocerse bajo la categoría común de "masculinidades" y
articular una lucha política contra la dominación.
En conclusión, la tensión en mi pensamiento en la respuesta
al compañero en la clase a cerca de la ontologización de distintos tipos de
masculinidades y mi advertencia a no hacerlo, no es un error de cálculo
teórico, sino una fractura expuesta propia del pensamiento fronterizo y
situado. Es el resultado de intentar traducir la potencia desestabilizadora
de la teoría queer global a la gramática urgente, doliente y material de
un territorio que exige categorías firmes para poder resistir y disputar el
poder.
7. Agenda de Compromisos y Prospectiva Universitaria
La Comisión de la Mujer de la UNSa, una de las más
antiguas del país (creada en 1989), se encuentra en un proceso de
transformación histórica. Este legado es la base sobre la cual se expande hoy
la perspectiva hacia las diversidades y las masculinidades críticas.
La agenda de acuerdos finales establece:
- Cambio
Institucional: Se formaliza el tránsito del nombre hacia "Comisión
de Mujeres, Género, Disidencias y Diversidad", adecuando la
identidad institucional a la pluralidad de actores actuales.
- Formación
Académica: Lanzamiento del curso sobre "Masculinidades
Críticas" para el segundo cuatrimestre, enfocado en profundizar
la teoría del asedio y la sociogénesis.
- Compromiso
Estudiantil: Los participantes deberán entregar una devolución escrita
(una plana A4) que sintetice los aprendizajes y reflexiones de la sesión.
El éxito de estos debates no reside en la retórica, sino en
la capacidad de generar acciones de desenajenación que transformen la
vida cotidiana, asegurando que el conocimiento académico sea el motor de una
existencia donde la vida sea, finalmente, verdaderamente digna para todos.
Análisis de la Violencia de Género
Por Gabriela Gaspar
Análisis Integral de la Ley 26.485 y las Violencias de Género
Se sintetiza a continuación los puntos clave, marcos legales
y análisis sociopolíticos presentados en la clase dictada por Gabi Gaspar
respecto a la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres en Argentina. El
análisis aborda desde la evolución histórica del derecho hasta los desafíos
contemporáneos en la implementación de políticas públicas y la deconstrucción
de masculinidades.
Este momento es previo y da lugar a la presentación de los conceptos
sobre violencias sociales y masculinidades en un contexto colonial.
Resumen Ejecutivo
La transición de la violencia de género de un ámbito privado
a una cuestión de política de Estado marca un hito en la legislación argentina.
La Ley 26.485 no solo define la violencia física, sino que expande el espectro
hacia lo psicológico, económico, simbólico y político, reconociendo que la
subordinación de la mujer se reproduce en múltiples esferas. A pesar de los
avances normativos, persisten barreras críticas: la "ruta crítica" de
la víctima sigue plagada de obstáculos institucionales, la violencia digital
(Ley Olimpia) presenta nuevos retos de regulación y la resistencia cultural en
la construcción de masculinidades dificulta una transformación social profunda.
El principio rector debe ser la debida diligencia, exigiendo que el
Estado actúe con celeridad y eficacia en la prevención, sanción y erradicación
de estas conductas.
1. Evolución Histórica y Precedentes Legales
El marco legal ha evolucionado de una postura de no
intervención estatal en los años 90 a un enfoque de derechos humanos con
jerarquía constitucional.
- Del
ámbito privado al público: Históricamente, el Estado no intervenía en
"cuestiones de familia". Hoy, la violencia intrafamiliar es una
prioridad de política pública.
- El
concepto de Privación Ilegítima de la Libertad: Se destaca la
evolución desde una visión física (estar encadenada o encerrada bajo
llave) hacia una comprensión de la "privación de libertad" por
medios psicológicos, como el control telefónico constante y la vigilancia
aleatoria, que obligan a la víctima a permanecer en el hogar por temor a
represalias.
- Jerarquía
Constitucional: La adhesión a tratados internacionales (1988) y su
incorporación constitucional (1994) obligan al Estado a cumplir con
estándares internacionales de protección.
2. Tipos de Violencia Definidos por la Ley 26.485
La normativa identifica diversas formas de violencia que a
menudo ocurren de manera concomitante:
|
Tipo de Violencia |
Definición y Características Clave |
|
Psicológica |
Daño a la autoestima, humillación, aislamiento,
manipulación, culpabilización y vigilancia constante. Incluye la "ley
del hielo" (indiferencia). |
|
Sexual |
Vulneración del derecho a decidir sobre la vida sexual o
reproductiva, con o sin acceso genital. Incluye acoso, abuso y trata de
personas. |
|
Económica y Patrimonial |
Menoscabo de recursos, control de ingresos, percepción de
menor salario por igual tarea, y retención de documentos o instrumentos de
trabajo. |
|
Simbólica |
Reproducción de mensajes, iconos o signos que naturalizan
la subordinación a través de patrones estereotipados. |
|
Política |
Acciones destinadas a menoscabar o restringir la
participación política de las mujeres en condiciones de igualdad. |
|
Digital/Telemática |
(Ley Olimpia) Violencia cometida a través de tecnologías
de la información que causa daño moral, psicológico o físico. |
3. Modalidades de la Violencia
Las modalidades representan los ámbitos específicos donde se
manifiestan los tipos de violencia mencionados:
- Violencia
Doméstica: Ejercida por integrantes del grupo familiar,
independientemente del espacio físico. Incluye no solo a cónyuges, sino
también a ex parejas (hayan convivido o no), padres, hermanos u otros
parientes.
- Violencia
Institucional: Realizada por funcionarios, profesionales o agentes de
instituciones públicas. Su fin es retardar, obstaculizar o impedir el
acceso a políticas públicas y la justicia.
- Violencia
Laboral: Discriminación en el acceso al empleo, estabilidad o
permanencia. Se diferencia del mobbing general porque se basa
específicamente en motivos de género (ej. cláusulas de no embarazo).
- Violencia
contra la Libertad Reproductiva: Vulneración del derecho a decidir el
número de embarazos o el intervalo entre ellos.
- Violencia
Mediática: Difusión de imágenes o mensajes que injurien, difamen o
discriminen a las mujeres en medios masivos de comunicación.
4. Análisis de la Violencia Simbólica y Mediática
La violencia simbólica es caracterizada por ser sutil e
indirecta, lo que facilita su naturalización en la sociedad.
- Publicidad
y Consumo: Se citan ejemplos de productos de limpieza (Skip, Mr.
Músculo) que refuerzan el rol de la mujer en las tareas de cuidado.
- Cultura
Popular: El análisis de películas (como "El diablo viste a la
moda") revela cómo se imponen estereotipos de feminidad, pautas de
conducta estética y una narrativa de competencia negativa entre mujeres.
- Discurso
Político: Se registran casos de violencia política donde se ridiculiza
a mujeres por su militancia o se utiliza su rol de madres para cuestionar
su capacidad de gestión (ej. casos de Malena Galmarini y Betina Romero).
5. Masculinidades y Construcción Social
Sobre una intervención de Fernando Pequeño, en un momento de
la clase se resalta la complejidad de la deconstrucción masculina en un sistema
patriarcal que castiga la disidencia.
- El
Rol del Grupo de Pertenencia: Los varones enfrentan una fuerte presión
social para no romper los pactos de masculinidad. Aquellos que cuestionan
conductas sexistas (como el envío de pornografía en grupos de WhatsApp)
suelen ser minorizados o etiquetados peyorativamente como "gay"
o "feministas".
- Identidad
y Vulnerabilidad: El sistema patriarcal impide que los varones
expresen vulnerabilidades o problemas de salud mental, ya que solo se
permite compartir éxitos o aspectos positivos para mantener la imagen de
dominio.
- La
Pornografía como "Escuela": Se analiza la pornografía no
como una actividad consentida aislada, sino como una estructura que
objetiviza el cuerpo femenino, naturaliza la desigualdad y puede funcionar
como una "escuela de violación" y de erosión de la eroticidad
igualitaria.
6. Obstáculos en el Acceso a la Justicia: La "Ruta Crítica"
El tránsito que realiza una mujer para salir de una
situación de violencia suele convertirse en un proceso de re-victimización.
- Violencia
Secundaria: Ocurre cuando las instituciones (comisaría, centros de
salud) no brindan la respuesta adecuada, como negar la toma de una
denuncia por falta de lesiones físicas visibles o no proveer kits de
emergencia sexual.
- Falta
de Sanción Efectiva: En Argentina, el sistema penal es estrictamente
taxativo; si una conducta no está descrita como delito en el código, el
Estado tiene dificultades para sancionarla, a pesar de contar con leyes
marco de protección.
- Desmantelamiento
de Programas: Se menciona la preocupación por la pérdida de gratuidad
y acceso a programas de salud sexual y procreación responsable, lo que
constituye una forma de violencia institucional por omisión.
7. Contexto Institucional: El Marco Normativo de la UNSa
La implementación de la Resolución 500/2019 en la
Universidad Nacional de Salta (UNSa) constituye un pilar estratégico dentro del
ecosistema universitario, consolidando un protocolo de intervención ante
situaciones de violencia de género que trasciende lo administrativo para actuar
como un eje de justicia institucional. Esta normativa no solo reglamenta la
convivencia, sino que opera como un dispositivo de reparación frente a las
asimetrías de poder históricas, garantizando que la academia sea un espacio de
resguardo y democratización de los vínculos.
Basada en la Ley 26.485, la estructura de
intervención de la UNSa se define por los siguientes componentes técnicos:
- Alcance
y Marco Legal: La Resolución 500/2019 rige para toda la comunidad
universitaria (docentes, no docentes, personal de maestranza y
estudiantes), identificando los tipos de violencia previstos en la
legislación nacional para su abordaje institucional.
- Equipos
Interdisciplinarios (EI): Existen dos núcleos especializados de
intervención: uno en el Rectorado (con alcance general) y otro en
la Facultad de Humanidades. Estos equipos se integran por
profesionales de la Abogacía, Psicología y Trabajo Social.
- Naturaleza
de la Intervención: Es fundamental precisar que los equipos
interdisciplinarios no poseen carácter punitivo ni resolutivo. Su
función técnica consiste en emitir un "dictamen de opinión"
o informe de riesgo bajo una lente de perspectiva de género, el cual sirve
de insumo consultivo para que las áreas jurídicas correspondientes
procedan con los sumarios administrativos.
El protocolo diferencia taxativamente entre la "Consulta"
(asesoramiento que requiere consentimiento para activar trámites) y la "Denuncia"
(inicio formal de actuaciones). En ambos casos, los principios de confidencialidad
y no revictimización son rectores, asegurando que el relato del afectado
sea preservado y no fragmentado en múltiples instancias traumáticas. Esta
arquitectura institucional busca tender puentes sólidos entre las garantías
normativas y la seguridad efectiva de la vida estudiantil.
8. Garantías Estudiantiles y la Dinámica de la Intervención
La protección del tránsito académico frente al acoso exige
una gestión sofisticada del equilibrio jurídico. La universidad enfrenta
la tensión inherente entre el Derecho a la Educación de los estudiantes
y los Derechos Laborales de los docentes. Por ello, la respuesta
institucional no se limita a la sanción, sino a la generación de una seguridad
pedagógica que evite la deserción motivada por el miedo o las represalias
académicas.
Ante el temor manifestado por el estudiantado sobre
denunciar a un superior jerárquico, el protocolo habilita "Medidas
Preventivas". Estas disposiciones, como el no-acercamiento o la
reasignación de funciones del denunciado, no extinguen su derecho laboral
—protegiendo a la institución de posibles demandas por despido injustificado—,
pero garantizan de forma inmediata el cese del contacto con la víctima. Se
busca, así, una armonía administrativa que resguarde la integridad del
estudiante sin paralizar el debido proceso legal.
Este marco protector se ve fortalecido por la emergencia de
la "Asamblea Feminista y de las Disidencias", tal como destacó
la estudiante Gabriela durante la sesión. Este espacio de organización
colectiva actúa como una red de contención frente a la soledad del proceso de
denuncia, politizando el malestar individual para transformarlo en acción
grupal. La fortaleza de estas redes estudiantiles subraya que la organización
política es el complemento necesario para cualquier base teórica sobre
masculinidades críticas.



