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domingo, 9 de febrero de 2025

La heroicidad y la violencia como pilares de la masculinidad en Facundo y el Bandido

 La lectura desde una perspectiva de género utilizando herramientas de la teoría queer y la teoría de sistemas nos permite comprender cómo la construcción de la masculinidad en Facundo y el Bandido se basa en la heroicidad y la violencia, elementos que se refuerzan mutuamente en un sistema social y cultural. Este mandato de virilidad, que se perpetúa hasta nuestros días, se torna perjudicial para la constitución subjetiva de los hombres en el siglo XXI, generando sufrimiento y opresión. Es necesario cuestionar este modelo hegemónico y promover nuevas formas de entender la masculinidad, basadas en el respeto, la igualdad y la diversidad.

Fuente: adaptación de infografia en revista Anfibia

Nos referimos a los textos "Facundo: Civilización y Barbarie" de Domingo Faustino Sarmiento, escrito en 1845; y a "Bandidos" de Eric Hobsbawm escrito en 1969.

Tanto Facundo Quiroga como el bandido social, arquetipos de figuras que desafían el orden establecido, comparten la construcción de su masculinidad en torno a dos ejes centrales: la heroicidad y la violencia. Estos elementos, interrelacionados y reforzados mutuamente, se convierten en los pilares sobre los que se asienta su identidad masculina y su reconocimiento social.

La heroicidad como reafirmación de la masculinidad

La heroicidad, entendida como la capacidad de realizar hazañas extraordinarias y desafiar el peligro, se presenta como un atributo esencial de la masculinidad en ambos personajes. Facundo, el caudillo implacable, es admirado por su valentía en el campo de batalla y su capacidad para imponer su voluntad a través de la fuerza. El bandido social, por su parte, se convierte en un héroe para la comunidad a la que protege, desafiando a los poderosos y redistribuyendo la riqueza.

En ambos casos, la heroicidad se construye en oposición a lo femenino, a lo considerado "débil" o "sumiso". El hombre "verdadero" debe demostrar su virilidad a través de actos de valentía y fuerza, diferenciándose de aquellos que son considerados "menos hombres".

La violencia como herramienta de poder y masculinidad

La violencia, por su parte, se presenta como una herramienta fundamental para ejercer el poder y reafirmar la masculinidad. Facundo utiliza la violencia para imponer su autoridad y mantener el control sobre su territorio. El bandido social, aunque a menudo recurre a la violencia para defender a los oprimidos, también se ve envuelto en situaciones de confrontación y lucha por el poder.

La violencia, en este contexto, no es solo un medio para alcanzar un fin, sino también una forma de demostrar la virilidad. El hombre "verdadero" debe ser capaz de usar la violencia para defender su honor, su propiedad y su posición social.

La teoría queer y la deconstrucción de la masculinidad

La teoría queer, al cuestionar las categorías binarias y las normas de género, nos permite analizar cómo la construcción de la masculinidad en Facundo y el Bandido se basa en la oposición y la exclusión. Al identificar lo masculino con la heroicidad y la violencia, se excluye y se devalúa lo femenino, lo no normativo y lo diverso.

Esta visión limitada y rígida de la masculinidad no solo perpetúa la desigualdad de género, sino que también genera sufrimiento y opresión para aquellos que no se ajustan al modelo hegemónico.

La teoría de sistemas y la interconexión entre violencia y masculinidad

La teoría de sistemas, por su parte, nos ayuda a comprender cómo la violencia y la masculinidad se refuerzan mutuamente en un sistema social y cultural. La violencia se convierte en un mecanismo para mantener el poder y la jerarquía, mientras que la masculinidad se construye en torno a la capacidad de ejercer esa violencia.

Este sistema, que se reproduce a sí mismo a través de instituciones como la familia, la escuela y los medios de comunicación, genera un círculo vicioso de violencia y masculinidad que es difícil de romper.

El mandato de virilidad en el siglo XXI: un lastre para la subjetividad

En el siglo XXI, este mandato de construcción viril que asocia la masculinidad con la heroicidad y la violencia se torna perjudicial para la constitución subjetiva de los hombres. La presión por ajustarse a este modelo hegemónico puede generar sentimientos de frustración, ansiedad y culpa en aquellos que no se sienten identificados con él.

Además, la violencia, que a menudo se presenta como una forma de resolver conflictos y demostrar la virilidad, puede tener consecuencias devastadoras tanto para las víctimas como para los propios hombres que la ejercen.

Es fundamental cuestionar y deconstruir este modelo de masculinidad tóxica que tanto daño ha causado a lo largo de la historia. Promover nuevas formas de entender la masculinidad, basadas en el respeto, la igualdad y la diversidad, es un paso necesario para construir una sociedad más justa y equitativa.

lunes, 13 de enero de 2025

Propuesta de formación en Masculinidades. Seminario 2025

 





Objetivo General:

Promover la reflexión crítica y la formación integral en estudios de masculinidades en Argentina, abordando las complejidades históricas, sociales, políticas y culturales que configuran las experiencias masculinas contemporáneas, con un enfoque particular en la realidad salteña y la necesidad de una oferta educativa comprehensiva.

 

Objetivos Específicos:

  • Analizar la evolución de los estudios de masculinidades en Argentina desde 1980 hasta la actualidad, identificando continuidades, rupturas y ausencias en la producción académica y en la oferta educativa.
  • Examinar las construcciones históricas de la masculinidad en América Latina, con énfasis en el pensamiento de Sarmiento y su influencia en las representaciones sociales.
  • Explorar la intersección entre masculinidades y diferentes ámbitos como la política, la prostitución, los contextos de violencia estatal (dictaduras), el ambiente, el desarrollo rural y las experiencias de varones trans.
  • Diferenciar los enfoques liberales y neoliberales en la construcción de masculinidades y analizar sus implicaciones en la sociedad contemporánea.
  • Comprender las especificidades de la prostitución masculina en Argentina, incluyendo las dinámicas en plataformas digitales como Grindr, y sus impactos en las subjetividades de los varones jóvenes.
  • Visibilizar las experiencias de masculinidades en contextos específicos como la ruralidad y las vivencias de varones trans, dando voz a perspectivas históricamente marginadas.
  • Presentar una propuesta de formación integral en masculinidades que aborde las ausencias identificadas y promueva la inclusión, el equilibrio y la sostenibilidad.

 

 

Fundamentación:

El interés por la observación, la sistematización y la teorización para la intervención práctica en territorio; a partir de una actitud reflexiva y el compromiso político -a contramano de la discutida “neutralidad” científica- sostienen los preceptos de esta propuesta educativa, para disminuir desde los lugares de cada quien, la violencia y el sufrimiento en el medio en que vivimos y en el que nos toca actual en este contexto histórico.

Tras la evolución de cuarenta años en los estudios de masculinidades nacidos de los estudios de las mujeres y el feminismo, la crítica al androcentrismo y más recientemente de los aportes de la teoría queer; dentro de los estudios de género y con la gran dinámica que le imprimieron los movimientos sociales por fuera de las universidades; hoy es necesaria una formación en masculinidades por varios motivos.

En primer lugar, para continuar deconstruyendo mandatos tradicionales de masculinidad hegemónica que generan desigualdades de género, violencias y limitaciones para el desarrollo integral de los varones. Una formación crítica permite deconstruir estos mandatos y promover masculinidades más igualitarias, diversas y respetuosas. Toda posibilidad de deconstrucción hace necesario comprender las problemáticas actuales de las masculinidades que se manifiestan de formas diversas y complejas en el siglo XXI, atravesadas por fenómenos como el neoliberalismo, las nuevas tecnologías, los cambios en las dinámicas familiares y laborales, y las luchas por la diversidad sexual y de género. Una formación actualizada es esencial para comprender estas problemáticas y abordarlas de manera efectiva.

De frente a las comunidades en que vivimos, y a partir de los compromisos que podemos tener con promover mejoras en nuestros contextos cotidianos surge la inquietud de responder a las inquietudes del entorno; porque existe una creciente demanda social por espacios de reflexión y formación sobre masculinidades, tanto por parte de profesionales que trabajan con varones como por la sociedad en general. Contribuir a la prevención de las violencias de género promoviendo la transformación de las masculinidades es un factor clave, a partir de una formación que incentive, visibilice y muestre como posibles y existentes, modelos de masculinidades igualitarias y no violentas.

Si bien los procesos en los que nos enfocamos para entender y estudiar las masculinidades son hoy globales, atender la especificidad local es fundamental, por lo cual considerar las particularidades de la provincia de Salta y su contexto histórico y sociocultural en el abordaje de las masculinidades, es crucial para generar visiones e intervenciones pasibles de ser vividas y comprendidas como propias. Si lo global no se mira en lo local, y viceversa, es poco probable cualquier éxito educativo para la acción en el mundo de hoy.


Indice de temas y dimensiones


Objetivo General: 5
Objetivos Específicos: 5
Fundamentación: 5
Estructura de la propuesta educativa: 6

Desarrollo temático. Un recorrido por las ausencias 7

Masculinidades en la tercera década. La oferta de capacitación en Argentina 7

Ausencias en la oferta educativa en masculinidades 8

40 años de estudios en Argentina: las masculinidades entre 1980 y 2020 9

Desarrollos en masculinidades en los últimos 15 años en Salta  (2010 -  2024) 10

Desarrollo del docente sobre masculinidades en Salta en la segunda década (2010 – 2015) 12


Construcción de la masculinidad histórica en América latina 13

Sarmiento y las masculinidades en Civilización y Barbarie 14

Los cambios en América Latina en las masculinidades y feminidades desde 1980 hasta 2010. Desafíos y nuevas metas para los varones 15


Masculinidades y política 16

La construcción de masculinidades en diferentes sistemas políticos 18

Los enfoques liberales de las masculinidades 19

Los enfoques neoliberales de las masculinidades 21

Diferencias entre enfoques liberales y neoliberales en la construcción de masculinidades 22


La prostitución masculina en Argentina 24

Tesis diferenciales entre varones que EJERCEN y varones que CONSUMEN prostitución 25

Neoliberalismo y prostitución 27

Impactos de la naturalización de la prostitución masculina en las subjetividades de los varones jóvenes 28


Tipologías masculinas en las redes sociales de encuentros. 31

Prostitución masculina en las plataformas de encuentros 32

Especificidad de las plataformas de encuentros diseñadas específicamente para hombres que buscan sexo con otros hombres. El caso de GRINDR. 33

La prostitución masculina en Grindr 34

La naturalización de la prostitución con el uso de las plataformas digitales para encuentros entre varones 35


Masculinidades constitutivas en “Estados de crueldad” – Dictaduras – Estados terroristas 37

Una distinción centrada en el placer de producir dolor y humillación 37

Usos teóricos y académicos del concepto “Estado de crueldad” 38

Constitución masculina en el “Estado de crueldad” 39

Las masculinidades del terrorismo del Estado en Argentina 41

Las masculinidades gays durante la última dictadura en Argentina 42


Masculinidades, ambiente y conservación ambiental 44

Masculinidades y conservación ambiental 44

Masculinidades alternativas en la conservación ambiental 46

Las masculinidades en el desarrollo rural 47

Sistemas de género, masculinidades y cambios en espacios rurales 48

Masculinidades en movimiento: entre el género y el territorio 49

Hombres gays en la ruralidad 51

Desafío para los varones rurales y dinámicas de la modernización agrícola 52


Varones trans en Argentina 54

Mauro Cabral y varones trans en argentina 55


La revisión crítica de los métodos de investigación y los marcos de análisis utilizados en los estudios de género que indagan masculinidades y dinámicas territoriales 57

Inclusión, equilibrio y sostenibilidad para un programa en masculinidades 58

Marcos teóricos 58


Esquema de clases 60




jueves, 17 de diciembre de 2020

¿Cómo se orienta UN sujeto masculino en la inexistencia del género?

 Participamos junto a Marco Máximo Balzarini en el 7mo encuentro de Masculinidades organizado por CISTAC CUerpo Territorio, de BOlivia. 

La propuesta

¿Cuál es el valor de la política, lo político y la acción como posibilidades de emancipación para la comunidad? Intentamos plantear una duda razonable en torno al nomadismo identitario a partir de las agencias de algunos actores que irrumpen en las "Marchas del Orgullo" en la capital de la provincia de Salta, Argentina. Lo hacemos a partir de registrar el desfile de un grupo de varones cis gays en la última marcha celebrada en noviembre de este año. Se presentaron como una organización denominada "TEB" (Todo lo que está Bien). La Marcha del Orgullo es un evento colectivo que se desarrolla en Salta desde hace diecisiete años, durante los cuales hemos registrado observaciones y participado desde diferentes institucionalidades que implicaron mayores y menores distancias a los grupos organizadores.   

Nuestro interrogante a cerca del valor del nomadismo identitario en la construcción política de los derechos LGBTIQ+  abarca a todos, todas y todes lxs actores del colectivo, sin embargo en esta oportunidad nos concentraremos en la identidad de varones gays cisgénero.

Dado que la espacialidad y temporalidad de la marcha concentra negociaciones de visibilidad subjetiva y comunitaria, estatus,  desafíos organizacionales que plantean horizontes de sentido, consideramos que colocan a la vez que evidencian a lxs actores participantes en entramados diferenciales de poder hacia el interior de la comunidad diversa y en la sociedad en general. El valor político de esos diferenciales que pueden plasmarse en agencias concretas de acciones y estrategia para el bien común y la extensión de derechos para todo el colectivo es lo que nos interesa enfocar. 

En el espacio de la marcha, frente a la corporalidad de las personas transgénero se articulan cuerpos cisgénero entre los cuales el caso de los varones de la organización TEB (Todo lo que está Bien) nos permitirá sostener proposiciones como puntos de partida, a modo de incertidumbres o diagnósticos a cerca de la fundamental necesidad de articulación para crear acción política comunitaria contrapuesta al exitismo individual  y la posibilidad de estrategias eficientes para la lucha política emancipatoria como "comunidad". 

Provisoriamente vamos a proponer que 1.- el nomadismo identitario puede resultar una falsa promesa del neoliberalismo cuando se presenta como una fantasía de lo ilimitado. 2.- que cualquiera sea la identidad sexo afectiva de los varones "cis género" que se manifiestan en contra del patriarcado, sus luchas son desactivadas por los dispositivos del capitalismo sin la necesaria reflexividad a cerca de sus privilegios como varones. 3.- que para resistir a los embates neoliberales sobre la subjetividad resulta imprescindible incorporar el sentido comunitario de la lucha política. 

Dialogaremos con herramientas conceptuales del psicoanálisis y la antropología para intentar dar cuenta de psicogénesis y sociogénesis, en el movimiento político de la diversidad; las que son siempre inseparables al decir de Norbert Elías (1977) en su teoría del poder en el proceso de la civilización. Sintonizaremos las propuestas de Jacques Lacán en torno a la constitución estructural de los varones desarrollados también en la década del '70. A partir de una lectura de la lógica masculina propondremos que el hombre es también el que "no tiene", es el histérico; y pondremos en duda las certezas de los varones machistas.

Finalmente, para caminar futuro intentaremos algunas respuestas a inquietudes que nos movilizan como intelectuales y activistas. 1.- ¿Que hace posible que contados militantes puedan escapar a la cooptación de los dispositivos neoliberales? 2.- ¿Cuáles son los caminos de la emancipación hoy; frente a la lógica de la revolución? 3.- ¿cuál es el valor de las sexuaciones y el deseo en la acción emancipadora?


Ponencia. 15 dic 2020 (a partir del minuto 1:10:40)


Texto para publicación. 

2020-12-17 Pequeño Balzarini ComoSeOrientaUNSujetoMasculino by Fernando Pequeño Ragone on Scribd




martes, 29 de septiembre de 2020

Propuestas de trabajo en “masculinidades” con perspectiva de género

 


Propuestas de trabajo en “masculinidades” con perspectiva de género

Construcción de diagnósticos para políticas públicas y agendas en común entre actores

 

Por Fernando Pequeño Ragone

Presidente Asoc Miguel Ragone, Salta

Setiembre 2020.

 

Destinatario: Consejo Económico de Salta (CES)

 

 

Existen fechas claves y situaciones límites en la memoria de una comunidad que se transforman en herramientas para convertir un problema comunitario en agenda de políticas públicas. En torno al género, una de esas fechas es el 28 de agosto de 2004 cuando ocurre el asesinato conocido como el caso Yapura - Alderete del cual la única sobreviviente es una joven que hoy tiene alrededor de 20 años y que escapó el día que su papá asesinó a su madre y a sus hermanos. Desde entonces hace ya 16 años el estado salteño y por entonces más concretamente el Poder Judicial, avanzó sobre el desarrollo de políticas públicas en torno a la violencia de género. Sin embargo, a la fecha la violencia de género y los femicidios no cesan y durante la pandemia pareciera que se multiplicaron.

Durante la década pasada, las políticas en torno al género tenían como destinataria a las mujeres, involucrando de una manera puntual a los varones, en un aspecto específico de su identidad: la violencia que producen; y de esa violencia, la que producen específicamente sobre las mujeres. Dejaban por fuera del enfoque público el malestar de los varones como tales, es decir en su condición de género.

 

Esas políticas públicas promovían la igualdad, a partir de miradas de mujeres que luchaban por sus derechos. Pero acotaban la igualdad en la disminución de la violencia, los femicidios, la trata de personas. Abordaban el vínculo de mujeres y varones desde la mirada de las mujeres y sobre los efectos vinculares para las mujeres. Dejaban fuera a los varones desde un enfoque del género y como destinatarios de la intervención del Estado, para producir un cambio cultural en aspectos nocivos de sus formas vinculares centradas en la construcción de su masculinidad.

 

Más recientemente en los últimos cinco años, el Estado comenzó a interesarse por las masculinidades como efecto de las políticas públicas con foco en las mujeres y sus conquistas, sobre todo desde una mirada punitiva. Se van implementando estrategias de intervención sobre “varones violentos” desde organismos estatales e instituciones de la sociedad civil y comienzan a aparecer técnicos que intentan desarrollar “especialidades” en el conocimiento. Se puede decir que va surgiendo un nuevo campo de competencia científica y jurídica centrados en la violencia que producen los varones. La creación del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad en la actual gestión del gobierno nacional marca un momento hegemónico en la conquista de derechos de las mujeres y el desarrollo de saberes y actores vinculados a las luchas por la igualdad.

 

Sin embargo, queda oculto un aspecto fundamental de la ecuación de construcción de poder en términos de la igualdad deseada. Y es el malestar de los varones. Se trata de un malestar específico y constitutivo producto del mismo sistema patriarcal que las mujeres intentan jaquear y que por algún “oscuro” motivo se reproduce a si mismo. Ese malestar constitutivo es cultural y ocurre desde la estructuración subjetiva más temprana en los varones, reforzándose a lo largo de toda su socialización. En otras palabras, el género de los varones conlleva desde temprano formas vinculares consigo mismos, con los otros varones y con las mujeres que es preciso enfocar. Ese enfoque es primario, sobre la causa del malestar cultural que sostiene conductas agresivas en los varones. Si las políticas públicas enfocaron hasta ahora las consecuencias del engeneramiento de los varones en sus violencias, proponemos completarlas iluminando las causas. Desde nuestra propuesta, se trata de desarrollos desde los ámbitos de la salud, la salud mental, y del desarrollo de políticas públicas de salud sensibles a los varones en los procesos de desarrollo del género. Desde una concepción de Salud es necesario re articular con las visiones de derechos humanos, el aparato de la Justicia, y la educación con el objeto de la igualdad de oportunidades para el desarrollo entre mujeres y varones; caracterizado comúnmente como “igualdad de género” en el discurso de las políticas públicas.

 

Desde Asoc Ragone desarrollamos entre 2011 y 2018, diversas estrategias de intervención sobre un aspecto específico de la masculinidad: su violencia. Este aspecto aparecía durante la década pasada problematizado en Salta y Argentina por movimientos sociales, ong’s; y se convirtió en objeto de políticas públicas sobre todo a partir de 2014 cuando el poder ejecutivo decreta a través de un DNU la “emergencia de género”.

 

Las modalidades de intervención que ejercitamos se centraron en la disminución de la violencia de los varones sobre las mujeres con un enfoque de prevención, a partir de los programas de los organismos de financiación y de los ejecutados desde los organismos del Estado salteño y nacional.

 

Menciono algunas:

·         Talleres para adolescentes en nivel secundario en municipios del interior

·         Capacitaciones en el nivel terciario

·         Seminarios

·         Disertaciones

·         Jornadas para funcionarios públicos y legisladores

·         Difusión en medios radiales, televisivos, gráficos de la provincia, entre otras.

 

Al tiempo que desarrollábamos estas estrategias de prevención de la violencia enfocada en varones jóvenes, las políticas públicas nacionales y salteñas evolucionaron en una articulación de los movimientos de mujeres con los movimientos de diversidad sexo – afectiva reconocidos más generalmente como la comunidad LGTBI. Se trata de una articulación en un nuevo momento hegemónico que desplaza una vez más al varón heterosexual y su condición de género como sujeto de políticas públicas, a excepción del desarrollo de mecanismos punitivos disciplinares para el logro de la igualdad.

 

Sin embargo, a casi veinte años del desarrollo de estas políticas y las articulaciones entre actores que luchan contra el patriarcado, muchos varones continúan matando, justificando las artistas más nocivas del patriarcado sobre si mismos e inmersos en un malestar que pareciera cada vez mayor cuanto mayor es la hegemonía de las políticas del género.

 

Nuestro desafío y al que queremos invitarlos desde este Consejo, es pensar maneras de visibilizar ese malestar de los varones, re configurar articulaciones entre actores políticos sociales e impulsar el desarrollo de políticas del género que conciban a los varones desde un lugar distinto al “sujeto sospechoso” y necesario de ser re convertido y disciplinado para el logro de la igualdad real de oportunidades de desarrollo entre todos los géneros.

 

Una advertencia necesaria, claro. No significa de ninguna manera negar la espectacular hazaña de un movimiento mundial de mujeres que fue capaz a partir de sus luchas históricas, de poner sobre el tapete el daño inestimable que el patriarcado ha producido y produce con la opresión. Y agregamos: no solo de las mujeres, sino de tantas vidas desechadas y disminuidas por un mecanismo perverso para sostener un poder que está dañando quizá irreversiblemente la existencia humana sobre el plantea.

 

Queremos en cambio contribuir al desafío político de re articular las luchas necesarias para la igualdad; y en varias décadas adelante, cuando se analice cierta direccionalidad siempre difusa en la multiplicidad divergente de la evolución de las sociedades; se pueda aislar un vector en el que los varones heterosexuales contribuyeron desde sus propias perspectivas y desarrollo, a la igualdad de todas, todos y todes.

 

 

 


La magia de los varones

Propuestas para la igualdad de oportunidades en el desarrollo de los géneros

 

¿Pueden los hombres ser concebidos
como algo más que “sospechosos”
por sus privilegios heredados? 

 

 

Todos los varones, como la luna, tienen un lado que nunca es iluminado por el sol. En esa cara radica una forma de poder tan desconocido como deseado y combatido. Iluminemos el lado oscuro de la luna, para poner ese poder a disposición de todos los géneros. Y emancipar a los varones de su malestar en la cultura.

 

Completar y complejizar políticas públicas de cualquier índole, requiere un diagnóstico a partir de esquemas teóricos claros, concurrentes con estrategias metodológicas acordes; concibiendo instrumentos específicos para el posterior desarrollo de tácticas de intervención social.  Ese diagnóstico que involucre una mirada novedosa sobre los varones es lo que proponemos desde este Consejo a todas las instituciones miembro.

 

De las escuchas en los espacios de intervención durante casi una década en el trabajo de prevención de la violencia machista con jóvenes desarrollado por la Asociación Miguel Ragone, hemos sintetizado puntos estratégicos de las voces de los varones en sus historias ligadas a sus malestares, ansiedades, ilusiones. Son puntos que se convierten en vectores para investigar, explicar y producir líneas de base para políticas públicas para la igualdad de oportunidades en el desarrollo de todos los géneros.

 

Hemos desarrollado un modelo base del malestar de los varones como resultado de una síntesis elaborada a partir de cantidad de encuestas cuantitativas y entrevistas en profundidad. En el mismo hemos aislado proposiciones que caracterizar sus malestares:

1.- un padre que no interviene suficientemente entre el niño y su madre, un padre varón que por los motivos que sea, se ausenta.

2.- Una madre muy preocupada por su hijo, muy cuidadosa de él y muy sufriente, y que lo descalifica al padre frente al niño.

3.- Una madre que se queja mucho de su pareja y que no se siente satisfecha con él.

4.- Un niño bueno, como su madre, atento con ella y capaz de cuidarla mucho mejor que el padre.

5.- Un padre que lo desvaloriza y que se burla de él, que compite con él y que incluso a veces le la ha dicho "mariquita".

6.- Un niño atrapado entre el amor y el odio al padre, el deseo de matarlo y el deseo de ser reconocido por él a cualquier precio.

7.- “Hijas para malcriar, hijos para competir” es un sentimiento oculto en muchos padres.

 

Es remontarse a la historia biográfica de los varones en una edad muy temprana para ayudarlos a entender las huellas que en su personalidad dejaron las formas en que pudieron ir resolviendo convertirse en seres humanos independientes y adultos y separándose de las vidas de su madre y de su padre.

 

¿Quiénes son las mujeres próximas a los varones? ¿Cómo caracterizan su relaciona con ellas?

Las mujeres del parentesco sanguíneo, las mujeres de la afinidad emotiva, las mujeres de la intimidad, las mujeres del rechazo.

Las dificultades y fortalezas que los varones consideran en su relación con cada una de esta tipología de mujeres en sus vidas.

 

Pretendemos desarrollar instrumentos que iluminen desde y para si el comportamiento de los varones, sin acusarlos de los privilegios heredados en su socialización, ni victimizarlos por su construcción social del género dese temprano. Se trata de encontrar las maneras de mostrarles a ellos los orígenes de sus propios comportamientos, gustos, elecciones, y personalidades. Y con esa evidencia construir conocimiento, teorías y articulaciones necesarias para completar las políticas públicas del Estado con el objetivo de sumar a la Igualdad de oportunidades para el desarrollo de todos los géneros. Una igualdad difícil de lograr mientras se enfoque en la mayoría de los varones a los responsables de la violencia y continúen visiones solo punitivas.

 

Es una apuesta a desarrollar la prevención y la asistencia en políticas públicas de Salud y Educación irradiando a todos los organismos del Estado. No dese cualquier teoría, sino desde unas que superen el foco en la violencia como aspecto casi unívoco de la masculinidad; abriendo el conocimiento y las intervenciones sobre el malestar de los varones.

 

No se trata de enfocar la violencia de los varones, sino el malestar de los varones. Es pasar del efecto a la causa. Ese malestar se expresa en dimensiones de la identidad de los varones expresadas en el modelo sintético antes mencionado.  



Por una articulación necesaria

Es por este motivo que se hace preciso hablar de la posibilidad de construir agendas en común con mínimos acuerdos como puntos de partida. Preguntarse desde múltiples instituciones y actores, ¿cuáles son las cosas que todavía incomodan? De las que no se puede hablar o resulta difícil observarlas.  Se trata de reconocer al otro como un actor político para poder hacer esa agenda en común y necesaria. Construirla implica:

La participación de varias generaciones de actores

La inclusión de temas transversales al análisis socio – político y subjetivo de la construcción del género, por nombrar algunos: el lugar social de cada uno o la clase, la región geográfica que se habite, los posicionamientos frente al ambiente y el racismo.

Si miramos las masculinidades, desde donde las miramos y desde donde miramos los feminismos o las luchas de las mujeres por sus derechos. 

 



Propuestas.

viernes, 13 de marzo de 2020

Quienes son los varones




Fuente:
2006. Barón de Neiburg, Raquel y Fernando Pequeño. "Sexualidad y Violencia". Cap III. En Violencia Social, Familiar y Abuso Sexual. Un abordaje sociocultural. Volumen I . Fundación Lapacho. Salta. 


Fragmento
¿Quiénes son los varones? 
Algunos varones que no se sienten cómodos en su papel obligatorio de la imagen masculina que la sociedad les impone (no ser sensible, no ser creativo, afectuoso, tierno, no expresar sufrimiento, no llorar, etc.), se cuestionan a cerca de las maneras en que se debe ser masculino en la sociedad. ¿Son los varones seres débiles o poderosos, víctimas o victimarios, dependientes, hostiles o protectores?
La manera en que la sociedad forma y determina los roles sexuales, construyen una estructura masculina interesada y centraliza-da en la supervivencia de los grupos humanos y en el poder mol-deador de las relaciones humanas.
Los autores interesados en el poder ven en la masculinidad una ideología que legitima la dominación masculina y la conectan con la violencia social y con la guerra. Observan que cuando los varones de una sociedad ven amenazado su dominio, se embarcan en guerras con sus vecinos a fin de crear circunstancias mediante las cuales pueden dominar a sus semejantes. Así, las guerras serían una expresión de la lógica y la subjetividad masculina.
Desde una concepción dinámica de la identidad, la masculinidad es una construcción constante y reiterada, un proceso en donde es posible el cambio, porque el género se construye a lo largo de la vida. No podemos hablar de masculinidad sin hablar también de femineidad, son las relaciones entre los géneros lo que debemos repensar para entender la violencia en torno a la sexualidad. Res-pecto a si los varones son hostiles o protectores, la respuesta es compleja en el sentido que son ambos términos del binomio lo que debemos integrar. Son ambas cosas, y nuestra intención es indagar las maneras en los mismos, al igual que las mujeres, son también víctimas del sistema opresor en el que todos/as vivimos: el patriarcado.
Desde fines del siglo XIX y con más intensidad en el siglo XX se van produciendo crisis del concepto hegemónico de la masculinidad. El sentido masculino como proveedor económico dentro de la familia, con la consiguiente pérdida de poder, tiene como con-secuencia una reconfiguración de las relaciones entre los géneros.
A partir de entonces y cada vez más los principios que sostienen la masculinidad tradicionalmente concebida están en crisis.
El modelo que se observa surgiendo a partir de esta crisis produce cambios en el modelo tradicional. Los varones se permiten una mayor exteriorización de sus emociones y esto incide en la institución familiar y por ende en la conformación social. El reparto de roles masculinos - femeninos, tanto en la vida pública como privada, tiende hacia la complementariedad de compromisos y funciones.



La crisis de la masculinidad
Se ha desarrollado un proceso de cambio cultural que ha presionado en contra de la identidad masculina. Lo que entra en juego no es la hombría biológica, sino las nociones de masculinidad socialmente construidas e incorporadas individualmente. Ese proceso de cambio cultural ha erosionado las estructuras psicológicas que otorgan estabilidad emocional a los varones y represen-tan un atentado a su seguridad. La inseguridad de esa inestabilidad genera en el imaginario colectivo, sobre todo en ellos, un conflicto individual que los lleva a no saber qué papel jugar ni que poder tienen en el cambio cultural.
Es preciso decir también que en la medida que se trata de una fuerza coercitiva que impone la sociedad, va en contra del mismo individuo masculino, ya que como depositario de un conjunto de caracteres que la sociedad escoge para él, sufre la carga de dichos valores. Así, los estereotipos asignados a los varones representan formas de expresión de una cultura que produce mucho sufri-miento tanto a mujeres como a varones.
Con la incorporación de la mujer al mundo del trabajo y todo el cambio cultural que esto implica, los hombres se enfrentan al dilema de mantener su identidad genérica a través de los valores introyectados que en ellos deja una sociedad que los obliga a cumplir con algunas conductas masculinas en su trato con las mujeres; o la opción de iniciar un proceso de construcción de una La crisis de la masculinidad
Se ha desarrollado un proceso de cambio cultural que ha presionado en contra de la identidad masculina. Lo que entra en juego no es la hombría biológica, sino las nociones de masculinidad socialmente construidas e incorporadas individualmente. Ese proceso de cambio cultural ha erosionado las estructuras psicológicas que otorgan estabilidad emocional a los varones y represen-tan un atentado a su seguridad. La inseguridad de esa inestabilidad genera en el imaginario colectivo, sobre todo en ellos, un conflicto individual que los lleva a no saber qué papel jugar ni que poder tienen en el cambio cultural.
Es preciso decir también que en la medida que se trata de una fuerza coercitiva que impone la sociedad, va en contra del mismo individuo masculino, ya que como depositario de un conjunto de caracteres que la sociedad escoge para él, sufre la carga de dichos valores. Así, los estereotipos asignados a los varones representan formas de expresión de una cultura que produce mucho sufri-miento tanto a mujeres como a varones.
Con la incorporación de la mujer al mundo del trabajo y todo el cambio cultural que esto implica, los hombres se enfrentan al dilema de mantener su identidad genérica a través de los valores introyectados que en ellos deja una sociedad que los obliga a cumplir con algunas conductas masculinas en su trato con las mujeres; o la opción de iniciar un proceso de construcción de una nueva identidad masculina que abandone los patrones aprendidos.
En la medida en que se modifican las relaciones políticas y económicas en la sociedad, sobrevienen cambios en el espacio público –como la inclusión de las mujeres en la administración pública y en la empresa privada, en puestos que implican toma de decisiones- y también en el espacio privado de la familia. Se trata de cambios integrales que van desdibujando la tradicional forma de vivir la masculinidad. Aunque los varones sean cada vez más conscientes de los procesos que les produce el cambio social, su-fren contradicciones entre sus pensamientos, emociones y sentimientos. Se trata entonces de generar un cambio social que libere indistintamente a unos y otras de la asignación de roles sociales que impone el dominio de un género sobre otro. Es necesario construir una nueva identidad masculina y femenina que los libere de las presiones culturales que genera esta sociedad.
Finalmente, estamos convencidos que no existe una víctima y un victimario en el interjuego de varones y mujeres. Las acciones contra la violencia familiar y social más que dirigidas a terminar con la violencia del varón sobre la mujer, deben dirigirse a construir una cultura que combata en general cualquier expresión de dominación y subordinación, de construir personas libres que asuman responsablemente los cambios que vive la humanidad a partir de la recomposición del mundo del trabajo, que implica a su vez una concepción más plena del interjuego afectivo y sexual.

  

El poder y el honor en la construcción de las masculinidades

El poder y el honor en la construcción de las masculinidades

Intervención en el Curso "Memoria, Género y Derechos Humanos"



Fuente: 2006. Fernando P Ragone. POLICIAS (CON)CIUDADANOS. Manual de capacitación para las fuerzas policiales con perspectiva de derechos humanos. Una contribución al trabajo que la fuerza policial realiza en la incorporación  de los derechos humanos  como valor central  entre sus miembros. (Bajar pdf del texto completo en el vínculo)

Fragmento.

Presentación
... Existe un punto de intersección en el que todos los seres humanos somos precarios más allá de los derechos de ciudadanía que cada uno pueda ejercer en la desigual distribución de los mismos. Ese punto es la ‘sustituibilidad de los cuerpos’, un mecanismo del poder que convierte a las personas singulares en abstracciones que pueden desaparecer y dejar de existir sin que el sistema social se ponga en riesgo. La sustituibilidad de todos y cada uno de nosotros asegura el poder institucional. Intelectuales, activistas, funcionarios políticos, ejecutivos de grandes corporaciones, policías, todos son sustituibles sin que se produzcan perturbaciones en la dinámica institucional a largo plazo. Sin embargo, todos, como los policías, se vuelven insustituibles y singulares en el sufrimiento que la violencia de sus propias instituciones les produce, consecuencia de la distancia entre lo que desean ser, lo que deben ser y lo que efectivamente consiguen ser. El caso particular del cuerpo de los y las policías está atravesado por lo que les demanda la sociedad civil y el poder político por un lado, y los principios de la propia institución policial; la que no escapa a una lógica de ascenso social en la que operan los mismos mecanismos de corrupción institucional que existen en las corporaciones del poder político, de la academia o del mundo empresarial.

Las ideas recopiladas y presentadas en este manual buscan contribuir a un debate informado sobre la manera en que los y las policías puedan pensarse como seres únicos e insustituibles cargados de valor para sí mismos y la sociedad en que se desempeñan. Muchos prejuicios y también muchas ideas y actitudes de desconfianza bien fundadas, tuve oportunidad de conocer entre los grupos humanos que he venido mencionando. El personal policial por la especialidad de su función represiva en el Estado queda muchas veces atrapado –para la opinión del gran público poco informado– en visiones negativas producidas por la percepción pública de dobles pactos de la institución policial, por un lado con algunos sectores del poder político, y por otro con sectores del propio mundo delictual. Dobles pactos que persiguen la acumulación o la retención de poder por parte de algunas cúpulas policiales —también algunos funcionarios políticos— que van deslegitimando la propia institución social; ya que la única legitimidad de la Policía es la credibilidad que alcance frente a su comunidad más cercana. Es en este sentido que tanto la sociedad civil, como los especialistas, expertos e intelectuales, el poder político y los propios intelectuales orgánicos de la institución policial; están llamados a contribuir con la democratización de la institución con primordial objetivo de disminuir el sufrimiento que la propia violencia institucional les produce, requisito primario para cambiar la visión de su propio cuerpo singular, de su cuerpo institucional y de la relación de esos cuerpos con la ciudadanía cuando ejercen la ineludible función de represión, la que dimensionada y humanizada nada tendría que ver con el abuso de la fuerza y mucho menos de la autoridad. 

Cada institución humana ejerce mecanismos particulares sobre sus miembros para asegurar su sustitución sin que nada ocurra, en el caso de las y los policías, el mecanismo central y más poderoso es la ‘militarización’. Sin embargo existen muchos sentidos de militarización y muchos componentes que la constituyen. Discutirlos trasciende el honor, el poder y la construcción de una masculinidad escindida de los sentimientos; partes importantes del sentido de estar siendo un militar. Es precisamente el componente verticalista de la militarización, el que lleva a la distorsionada experiencia de la ‘obediencia debida’ entre jefes y subalternos; el que produce consecuencias no deseadas en el disciplinamiento y la administración interna de justicia de los sistemas de las fuerzas de seguridad que dejan a muchos de sus miembros desamparados frente al poder altamente discrecional de sus jefes, por un lado; y el que daña la relación de confianza entre las fuerzas de seguridad y la ciudadanía. Por otro lado, ese mismo componente verticalista a facilitado que las instituciones de policías fueran presas altamente eficientes y disciplinadas de diversos grupos de poder políticos a lo largo de la historia y de una historia bastante reciente en nuestro país, para la tarea de represión que hizo posible la instalación de políticas públicas imposibles sin la eficacia del ejercicio brutal del miedo y de la fuerza. Discutir esos sentidos de la militarización es imperativo para la democratización de la institución policial, una tarea que les excede a los propios policías en el sentido que no es factible solo con la elección voluntaria de sus miembros, ya que la seguridad excede la propia institución de policía. Democratización –es preciso aclarar– que nada tiene entonces que ver con la ‘sindicalización’ de las fuerzas que eventualmente podrían poner en peligro la eficacia de la función social de las mismas. 



Fragmento.
CAPÍTULO II 
CONSIDERACIONES PARA  UNA POLICIA DEMOCRÁTICA27 

Objetivo: Definir el marco de actuación de la institución policial en una sociedad democrática a partir de conceptualizaciones que permitan relacionar la prevención del delito, la seguridad y la historia policial, estableciendo criterios para la construcción de una policía orientada a un proceso de democratización interior.  

1.- Componentes de la militarización 
¿Cuál es el papel de la Policía en el gobierno de una sociedad democrática? 
La policía es una institución que evoluciona y se transforma a sí misma en el tiempo, a partir de su composición interna, de los jefes que la comandan, de su relación con el poder político y la sociedad en general, de las funciones que en cada época sus integrantes tienen y creen tener; en definitiva, de la mirada que sus propios miembros tienen de sí mismos como parte de la institución. Su transformación está íntimamente ligada al cambio que sufre la noción social de ‘seguridad’, y su contrapartida la ‘inseguridad’. En los primeros cincuenta años del siglo xx Salta evolucionó de la aldea a la ciudad moderna. Una parte de su ‘gente decente’ se modernizó también en la continuidad histórica de la construcción de hegemonía política, social, de usos y costumbres, de ciudadanía, de derechos; por parte del Estado; concomitantemente las clases subordinadas se adaptaron y reconstruyeron en un juego simultáneo sus usos y visiones del mundo. En su doble papel de dominador y dominado, la institución policial se adaptó y cambió. Entender ese cambio para poder visualizar lo que sería una policía moderna democrática hace necesario historizar la policía local28 y las concepciones que sobre la misma y la seguridad, tuvo el poder político hegemónico en el país en el siglo xx, sobre todo, en su segunda mitad, por la importancia que tuvieron sobre la institución policial los totalitarismos latinoamericanos de los setenta.  
La ideología de la sociedad estamental de salta y el país en los primeros cincuenta años —heredada de la época colonial— plasmada en la identidad y la jerarquía social; hacía del honor del género masculino una cuestión prevalente. Se sumaba la rígida lógica racial en la que las diferencias culturales definidas alrededor de la oposición barbarie-civilización; fueron los criterios primordiales para determinar el estatus de las personas.  Barbarie - civilización, honor masculino - militarización; son ideales concatenados en la estructura de la personalidad de los miembros de las instituciones de seguridad que hacen uso de la fuerza legítima del Estado. Se trata de una ideología de la cultura mediterránea europea importada con la colonia principalmente por los españoles conquistadores y reforzada luego por la gran masa de inmigración italiana de fines del siglo xix.  
En esta ideología el honor tanto femenino como masculino tenía dos dimensiones, una natural y otra cultural: la dimensión ‘natural’ de la masculinidad era el machismo, entendido como la capacidad de dominación. El valor, la virilidad, la autonomía y el don de mando eran las bases ‘naturales’ del poder y del honor-predominancia en los hombres.  En su dimensión cultural, el honor-virtud masculino estribaba en la socialización de las cualidades ‘naturales’, esto es, en la capacidad de controlar los instintos y pasiones naturales por medio de la razón y la moral29.  
Esta construcción de la masculinidad estructuraba las relaciones de autoridad y obediencia en las que abrevaron las leyes de policía y los rituales visibles e invisibles de sus miembros como códigos de pertenencia a la institución y como valores centrales en sus vidas: la legitimidad del uso del poder público — y privado—  quedó construida sobre un principio contradictorio: la autoridad legítima podía y debía ejercer el mando recurriendo por igual, tanto al consentimiento como a la fuerza física y simbólica. 
Con esa visión contradictoria del poder, en tanto uno de los componente de la masculinidad, el Estado propició en las instituciones que detentaron desde su nacimiento el uso legítimo de la fuerza, una militarización que vinculaba la reputación y el honor masculinos tanto al valor guerrero de la destrucción del 'enemigo interno y externo', como a la 'protección' y 'provisión' de cuidado de los propios, y por último al sentido de 'pertenecer' al grupo capaz de propiciar esos cuidados y detentar la fuerza física y simbólica como herramienta fundamental para proveerlos.