lunes, 18 de mayo de 2026

La clase sobre Epistemología de las Masculinidades: el Giro Crítico

Cada año, la Comisión de la Mujer de la Universidad Nacional de Salta dicta su Seminario de Género, abierto a cualquier estudiante de la casa. Es el mismo espacio en el que me formé hace veinte años. Esta vez fui quien recibió la invitación: las docentes me convocaron para compartir mis estudios y posiciones sobre el campo de las masculinidades en Salta. Lo que sigue es una síntesis de la dinámica de aquella clase.

Por Fernando Pequeño Ragone

 

Gabriela Gaspar en el dictado de la primera parte de la clase

 

1. Momento de presentación

Fernando Pequeño es presentado en la clase por la profesora Luz Sánchez, quien lo identifica como uno de los pioneros en trabajar seriamente el tema de las masculinidades. Su intervención se produce en la segunda parte de un seminario donde previamente se abordó el concepto de género, quedando pendiente profundizar específicamente en las masculinidades.

En cuanto al objetivo de la clase, Fernando plantea una dinámica centrada en el intercambio y el debate más que en una transferencia magistral de textos. Los puntos clave que definen su propósito son:

  • Generar un diálogo abierto: Su intención principal es realizar un recorrido rápido por los conceptos mediante infografías y videos para luego "ir a los bifes", es decir, charlar directamente con los estudiantes sobre sus opiniones y percepciones.
  • Obtener insumos para su investigación: Fernando expresa explícitamente su interés en escuchar a los alumnos, ya que sus devoluciones le sirven como material para las investigaciones y trabajos que él mismo desarrolla.
  • Provocar e incomodar: El autor menciona que su pauta es "bombardearlos un poquito con un montón de información e incomodarlos" en lugar de presentar contenidos cómodos o simplistas. Esto se vincula con su propuesta de una "epistemología de la incomodidad" para estudiar cómo circula el poder en los varones.
  • Localizar el campo de estudio en Salta: Busca orientar la charla hacia la evolución y el surgimiento de los estudios de masculinidad específicamente en el contexto de Salta, analizando la transición desde una sociedad feudal hasta la tematización académica del género.
  • Evaluar la utilidad de las herramientas teóricas: Plantea como objetivo reflexionar si los conceptos de género y masculinidad, tal como se usan hoy (a veces mercantilizados por ONGs), sirven realmente para la emancipación comunitaria o si se han convertido en herramientas de dominación.

Finalmente, Fernando les solicita como "compromiso" y devolución de la clase que escriban una breve reflexión sobre lo tratado, lo cual refuerza su objetivo de convertir la sesión en un proceso de construcción colectiva de conocimiento.

 

2. Las masculinidades

Teorizar las masculinidades en Salta requiere comprender la sociogénesis de una región que transita desde estructuras feudales hacia una academia contemporánea. Este giro crítico propone que el género ya no es un "tema de mujeres", sino una interpelación directa a los varones sobre sus privilegios y su responsabilidad en la reproducción del poder.

Bajo la perspectiva de Fernando Pequeño Ragone, se desarrollan los siguientes pilares conceptuales:

  • Epistemología de la Incomodidad: Plantea que el investigador y el varón deben habitar el "asedio". Esta categoría implica explorar el lado oscuro de la luna (el poder), ese territorio de violencia y dominio que la academia suele evitar. Investigar la masculinidad exige la sublimación de la incomodidad propia para desvelar los mecanismos de opresión desde su centro.
  • Masculinidad Hegemónica vs. Rural: Se problematiza el modelo urbano (blanco, productivo, joven) frente a la ruralidad. En los contextos rurales, los varones, aunque dominantes en sus hogares, operan como sujetos subalternos en el sistema capitalista global, evidenciando gradientes de poder donde el privilegio es, a menudo, un espejismo que los convierte en ejecutores de un sistema que también los explota.
  • El Trípode Ontológico: La identidad masculina se analiza desde la intersección entre el Cuerpo (biología/carne), el Deseo (autoadscripción/psicología) y el Género (mandato social).

Para evitar la cooptación conservadora del campo, se identifican cuatro trampas:

  1. Ontologización: Creer que el género es una esencia fija y no una actuación cotidiana.
  2. Simetría victimista: Equiparar el malestar emocional masculino con la opresión estructural sufrida por las mujeres.
  3. Atomización neoliberal: Sustituir la lucha colectiva por la terapia individual o el consumo de "ética masculina".
  4. Blindaje ilustrado: El uso del lenguaje de deconstrucción como un escudo moral para no alterar la realidad material de los privilegios.

Frente a esto, emergen las Alternativas desde el Sur, que proponen la Sociogénesis (preguntarnos cómo somos producidos como comunidad en lugar de "quién soy yo") y la Desenajenación. Siguiendo a Rita Segato, se entiende la violencia no como poder real, sino como una actuación desesperada por cumplir un mandato de virilidad. La ruta hacia el cambio es la corresponsabilidad y la acción material compartida.

3. Debate Estudiantil y la Aplicación de la Teoría al Poder

El diálogo entre estudiantes y docentes reveló que la desconfianza hacia la categoría "masculinidad" es una herramienta de indagación legítima. Los estudiantes sistematizaron tres preocupaciones centrales:

  1. La construcción de la identidad del varón trans y su potencial para subvertir o replicar el binarismo.
  2. La sospecha sobre la categoría “género” como un concepto que puede resultar trunco o insuficiente para capturar la diversidad de experiencias.
  3. La manifestación del poder en rituales cotidianos, ejemplificada en el fútbol y el sacrificio de animales.

Sobre este último punto, el debate aportó una distinción crucial: la masculinidad se performa a través del modo del sacrificio. Mientras un "sacrificio misericordioso" busca evitar el sufrimiento del animal, el sacrificio brutal actúa como una demostración de dominio y virilidad. Esto ilustra que el poder no es solo el acto (matar para comer), sino la performance de la dominación. El poder fluye independientemente del género en situaciones específicas (como una empleadora frente a un empleado), pero las estructuras sostienen rituales donde, por ejemplo, los varones dominan el discurso mientras las mujeres asumen el trabajo doméstico de servicio.

 

4. Visiones en torno a la ontología y el peligro de reducir la diversidad

La problematización sobre las ontologías surgió a partir de la inquietud de un estudiante que cuestiona si la existencia de diversas masculinidades (más allá de la hegemónica, como las rurales, gay o trans) implica necesariamente distintas estructuras del "ser" o diferentes ontologías.

A continuación, se detalla cómo se desarrolla esta problematización en la clase:

4.1. El riesgo del relativismo

Ante la pregunta del estudiante sobre si cada tipo de masculinidad requiere una ontología propia, respondí que no es conveniente crear una ontología para cada caso particular. Sostiene que debe existir un "norte" o una inteligibilidad común del concepto de varón; de lo contrario, se corre el riesgo de relativizar todo y perder cualquier punto de referencia teórico.

4.2. La "ontologización" como trampa

En el material audiovisual presentado, identifico la ontologización como una de las cuatro trampas del concepto de masculinidad. Esta trampa consiste en:

  • Tratar el género como una esencia fija o algo que simplemente "se es".
  • Distraerse en definir la "esencia" de ser varón en lugar de desmantelar los mecanismos históricos de dominación.
  • Propongo, siguiendo a Judith Butler, que el género no es algo inamovible, sino una actuación o performance diaria.

4.3. El "Trípode Ontológico" de la masculinidad

Para resolver la duda de los estudiantes sobre qué es lo que une a todas las masculinidades (incluyendo a hombres trans y cis) en un mismo "casillero" o categoría, propongo una estructura basada en tres conceptos fundamentales que definen esta ontología,:

  • Cuerpo: Referido a la carne, la medicina y la genitalidad.
  • Deseo: Vinculado a la autoadscripción y al mundo de la psicología.
  • Género: Entendido como el rol y el mandato social atribuido.

Explico que este trípode permite conectar realidades tan diversas como la del varón hegemónico blanco con la del varón trans, el rural o el policía, manteniendo el objeto de estudio centrado en el varón sin necesidad de fragmentar la ontología en múltiples piezas inconexas.

4.4. La relación de poder como eje

Finalmente, subrayo que más allá de la identidad ontológica de cada sujeto, lo que debe analizarse es cómo circula el poder. La ontología debe servir como una herramienta (un marco teórico) para entender las relaciones de dominación —incluso entre varones— y no para esencializar identidades,.

 

5. Problematizando la ontologización y el estudio de las clasificaciones en el campo de las masculinidades.

La pregunta que formuló el compañero, resultó un momento excelente para dinamizar el espacio de formación. Mi respuesta como docente intentó resolver un dilema clásico de las ciencias sociales contemporáneas: cómo reconocer la diversidad/pluralidad sin caer en una fragmentación teórica que atomice y desarme la potencia política del concepto (en este caso, el de masculinidad).

A continuación, complejizo el contexto identificando aciertos metodológicos como algunos puntos de tensión teórica que valdría la pena continuar debatiendo y sobre le cual es importante que lxs estudiantes intenten asumir una posición provisoria mientras avanzan en la asimilación de conceptos y metodologías.

5.1. El acierto metodológico: El freno al relativismo extremo

Mi advertencia en el primer punto es metodológicamente pertinente. Si cada manifestación de la experiencia humana (varón trans, varón rural, varón gay, varón cishegemónico) exigiera una ontología propia e independiente, la categoría analítica "masculinidad" perdería su capacidad explicativa.

  • Por qué es pertinente: Si todo es una ontología distinta, ya no hay un suelo común desde el cual denunciar, por ejemplo, el patriarcado o la violencia de género. El relativismo absoluto disuelve los mapas teóricos. Buscar un "norte" o una inteligibilidad compartida permite que la categoría siga siendo útil para la investigación y la acción política.

5.2. La tensión teórica: ¿Contradicción entre Butler y el "Trípode"?

Aquí es donde mi respuesta se vuelve un detonante espectacular para el debate en clase, ya que introduce una tensión conceptual interna:

  • El uso de Butler contra la ontologización: acierto al señalar que "ontologizar" el género suele ser una trampa esencialista. Invocar la performance de Judith Butler es pertinente porque desarma la idea de que la masculinidad es una sustancia fija o biológica; el género es algo que se hace, no algo que se es.
  • La contrapropuesta del "Trípode Ontológico": El problema (y el debate rico) puede surgir cuando, inmediatamente después de criticar la ontologización, propongo una estructura ontológica fija (Cuerpo, Deseo, Género) para encasillar las masculinidades.

Para discutir en clase (problematizar): Si seguimos a Butler rigurosamente, el "cuerpo" (la carne, la genitalidad) tampoco es un dato ontológico neutro o puramente médico, sino que ya está construido discursivamente por el género. Por lo tanto, el trípode que propongo arriesga reinstalar un cierto orden biologicista o fijo intentaba combatir en el punto anterior.

5.3. La potencia analítica: El "Trípode" como conector

A pesar de la tensión anterior, la propuesta del Trípode (Cuerpo-Deseo-Género) es pedagógicamente muy eficaz. Es pertinente porque ofrece a los estudiantes una matriz de lectura flexible.

Elemento del Trípode

Función en la categoría de "Varón"

Cuerpo

Permite anclar la materialidad (médica, genital), clave para entender las transiciones o las corporalidades cis/trans.

Deseo

Introduce la dimensión subjetiva, psicológica y de autoadscripción (cómo se siente el sujeto).

Género

Introduce la presión externa: los mandatos, los roles y la socialización.

Esta estructura es pertinente porque demuestra que el varón trans y el varón rural no comparten necesariamente el mismo "cuerpo" ni el mismo "deseo", pero sí están interceptados por el vector del género (el mandato social de masculinidad). Los une la relación con la norma, no una esencia biológica.

5.4. El acierto ético-político: El poder como brújula

Este cierre es desde la perspectiva de los estudios de género críticos, una apuesta a mover el eje de la sustancia (¿qué es un varón?) hacia la relación (¿cómo opera el poder?). Se trata de un movimiento analítico que implica una posición política sobre el poder.

La masculinidad no es un objeto de estudio estático; es una posición en una red de relaciones de poder. Al centrarme en la dominación (incluso en las jerarquías entre varones, como la hegemonía del varón blanco sobre el varón rural o el gay), evito que la clase se convierta en una taxonomía (un catálogo de identidades) y la devuelvo a su función crítica: entender y desmantelar la desigualdad.

5.5 Sugerencia para la dinamización en clase

Mi respuesta no debe tomarse como una verdad clausurada, sino como un mapa de ruta.

Para activar el intercambio con los estudiantes, les propongo plantear: Si el género es una performance diaria (como dice el punto 4.2), ¿el Trípode Ontológico (punto 4.3) es una estructura real del ser o es simplemente un andamio metodológico que inventamos para poder entender el problema sin volvernos locos en el relativismo?


6. Sobre la tensión performance /  re-biologización de las masculinidades y los limites políticos de la existencia colonial: la teoría situada

A continuación intento explicar el motivo de la tensión planteada entre el género como performance diario y el trípode ontológico que implica cierta biologización. Considero mi posición de varón generizado en un contexto colonial y los intentos por la emancipación en el limite de las posiciones políticas de la existencia.

Para desentrañar la tensión que habita en la propuesta mi propuesta entre la performance butleriana (el género como acto fluido y repetido) y el trípode ontológico (que reintroduce el cuerpo, el deseo y el mandato, rozando una base material/biológica), no basta con un análisis puramente lógico-formal. Hay que situar la teoría.

Esta contradicción aparente cobra un sentido profundamente político y encarnado si la miramos desde su lugar de enunciación: el de un varón generizado que produce pensamiento crítico desde un contexto colonial y periférico (el Norte Grande argentino), operando en el límite mismo de las posiciones políticas de la existencia.

Aquí expongo los motivos profundos que explican esta tensión:

6.1. La sospecha del Sur ante la abstracción del Norte (El peso del contexto colonial)

Las teorías de la performatividad del género (como las de Butler) se gestaron en la academia del Norte global, bajo matrices de pensamiento fuertemente ligadas al postestructuralismo lingüístico. En esos marcos, decir que el género es puro discurso o una ficción regulatoria es un ejercicio de desconstrucción potente.

Sin embargo, cuando pienso la masculinidad desde el Noroeste Argentino —un territorio marcado por la colonialidad, donde la vulnerabilidad social, la colonialidad del poder y el despojo de la tierra son marcas diarias—, la pura performatividad discursiva se queda corta.

  • El cuerpo no es solo lenguaje: En contextos subalternizados, el cuerpo (la carne que trabaja, que envejece, que es violentada, que migra) tiene una densidad material ineludible.
  • El porqué del Trípode: Reintroducir el "Cuerpo" en el trípode no es un descuido biologicista; es la necesidad geopolítica de anclar la teoría en la materialidad. En el Sur epistémico, los cuerpos importan en su dimensión biológica y existencial porque es sobre esa materialidad donde se inscriben las opresiones coloniales y de clase más brutales.

6.2. El varón generizado y el dilema de la auto-interpelación

En mis clases y mi vida cotidiana no puedo hablar desde la neutralidad; hablo como un sujeto generizado como varón que intenta desmontar la misma estructura que lo habita. Esta posición genera una tensión existencial inevitable:

  • Por un lado, la performance le permite la libertad teórica y política de afirmar que la masculinidad hegemónica no es un destino natural, abriendo la puerta a la emancipación y a la mutación de los varones.
  • Por otro lado, el trípode opera como un cable a tierra frente a la experiencia vivida. Aunque el género sea una actuación, los varones (cis o trans) experimentan su masculinidad a través de las demandas específicas de sus cuerpos, la orientación de sus deseos y el peso aplastante de los mandatos sociales (el rol).

La tensión refleja el conflicto del sujeto subalterno que se sabe construido por el poder, pero que necesita herramientas concretas para narrar su cotidianeidad sin disolverse en la pura abstracción.

6.3. La emancipación en el límite de las "posiciones políticas de la existencia"

Este es quizás el nudo más complejo. Quienes militamos e investigamos en los márgenes de las posiciones políticas de la existencia nos enfrentamos a una doble demanda: la urgencia de la transformación política y la necesidad de la inteligibilidad mutua.

Si me radicalizara exclusivamente en la performance discursiva, caería en el relativismo extremo que denuncio en el punto 4.1. En el límite de la existencia política, para que un sujeto (un varón rural, un varón trans, un militante) pueda emanciparse, primero necesita existir y ser reconocido en una categoría comprensible. No se puede emancipar lo que se ha disuelto por completo en la fluidez lingüística.

El "andamio" estratégico: El trípode ontológico funciona aquí como una esencialización estratégica (en términos de Gayatri Spivak). Asumo el riesgo de una cierta fijación o biologización del cuerpo porque necesito un "andamio" conceptual provisional. Ese andamio es el que permite que sujetos con realidades corporales y existenciales radicalmente distintas puedan sentarse a la misma mesa, reconocerse bajo la categoría común de "masculinidades" y articular una lucha política contra la dominación.

En conclusión, la tensión en mi pensamiento en la respuesta al compañero en la clase a cerca de la ontologización de distintos tipos de masculinidades y mi advertencia a no hacerlo, no es un error de cálculo teórico, sino una fractura expuesta propia del pensamiento fronterizo y situado. Es el resultado de intentar traducir la potencia desestabilizadora de la teoría queer global a la gramática urgente, doliente y material de un territorio que exige categorías firmes para poder resistir y disputar el poder.


7. Agenda de Compromisos y Prospectiva Universitaria

La Comisión de la Mujer de la UNSa, una de las más antiguas del país (creada en 1989), se encuentra en un proceso de transformación histórica. Este legado es la base sobre la cual se expande hoy la perspectiva hacia las diversidades y las masculinidades críticas.

La agenda de acuerdos finales establece:

  • Cambio Institucional: Se formaliza el tránsito del nombre hacia "Comisión de Mujeres, Género, Disidencias y Diversidad", adecuando la identidad institucional a la pluralidad de actores actuales.
  • Formación Académica: Lanzamiento del curso sobre "Masculinidades Críticas" para el segundo cuatrimestre, enfocado en profundizar la teoría del asedio y la sociogénesis.
  • Compromiso Estudiantil: Los participantes deberán entregar una devolución escrita (una plana A4) que sintetice los aprendizajes y reflexiones de la sesión.

El éxito de estos debates no reside en la retórica, sino en la capacidad de generar acciones de desenajenación que transformen la vida cotidiana, asegurando que el conocimiento académico sea el motor de una existencia donde la vida sea, finalmente, verdaderamente digna para todos.


 

 

Análisis de la Violencia de Género

Por Gabriela Gaspar

Análisis Integral de la Ley 26.485 y las Violencias de Género

Se sintetiza a continuación los puntos clave, marcos legales y análisis sociopolíticos presentados en la clase dictada por Gabi Gaspar respecto a la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres en Argentina. El análisis aborda desde la evolución histórica del derecho hasta los desafíos contemporáneos en la implementación de políticas públicas y la deconstrucción de masculinidades.

Este momento es previo y da lugar a la presentación de los conceptos sobre violencias sociales y masculinidades en un contexto colonial.

 

Resumen Ejecutivo

La transición de la violencia de género de un ámbito privado a una cuestión de política de Estado marca un hito en la legislación argentina. La Ley 26.485 no solo define la violencia física, sino que expande el espectro hacia lo psicológico, económico, simbólico y político, reconociendo que la subordinación de la mujer se reproduce en múltiples esferas. A pesar de los avances normativos, persisten barreras críticas: la "ruta crítica" de la víctima sigue plagada de obstáculos institucionales, la violencia digital (Ley Olimpia) presenta nuevos retos de regulación y la resistencia cultural en la construcción de masculinidades dificulta una transformación social profunda. El principio rector debe ser la debida diligencia, exigiendo que el Estado actúe con celeridad y eficacia en la prevención, sanción y erradicación de estas conductas.

 

1. Evolución Histórica y Precedentes Legales

El marco legal ha evolucionado de una postura de no intervención estatal en los años 90 a un enfoque de derechos humanos con jerarquía constitucional.

  • Del ámbito privado al público: Históricamente, el Estado no intervenía en "cuestiones de familia". Hoy, la violencia intrafamiliar es una prioridad de política pública.
  • El concepto de Privación Ilegítima de la Libertad: Se destaca la evolución desde una visión física (estar encadenada o encerrada bajo llave) hacia una comprensión de la "privación de libertad" por medios psicológicos, como el control telefónico constante y la vigilancia aleatoria, que obligan a la víctima a permanecer en el hogar por temor a represalias.
  • Jerarquía Constitucional: La adhesión a tratados internacionales (1988) y su incorporación constitucional (1994) obligan al Estado a cumplir con estándares internacionales de protección.

 

2. Tipos de Violencia Definidos por la Ley 26.485

La normativa identifica diversas formas de violencia que a menudo ocurren de manera concomitante:

Tipo de Violencia

Definición y Características Clave

Psicológica

Daño a la autoestima, humillación, aislamiento, manipulación, culpabilización y vigilancia constante. Incluye la "ley del hielo" (indiferencia).

Sexual

Vulneración del derecho a decidir sobre la vida sexual o reproductiva, con o sin acceso genital. Incluye acoso, abuso y trata de personas.

Económica y Patrimonial

Menoscabo de recursos, control de ingresos, percepción de menor salario por igual tarea, y retención de documentos o instrumentos de trabajo.

Simbólica

Reproducción de mensajes, iconos o signos que naturalizan la subordinación a través de patrones estereotipados.

Política

Acciones destinadas a menoscabar o restringir la participación política de las mujeres en condiciones de igualdad.

Digital/Telemática

(Ley Olimpia) Violencia cometida a través de tecnologías de la información que causa daño moral, psicológico o físico.

 

3. Modalidades de la Violencia

Las modalidades representan los ámbitos específicos donde se manifiestan los tipos de violencia mencionados:

  • Violencia Doméstica: Ejercida por integrantes del grupo familiar, independientemente del espacio físico. Incluye no solo a cónyuges, sino también a ex parejas (hayan convivido o no), padres, hermanos u otros parientes.
  • Violencia Institucional: Realizada por funcionarios, profesionales o agentes de instituciones públicas. Su fin es retardar, obstaculizar o impedir el acceso a políticas públicas y la justicia.
  • Violencia Laboral: Discriminación en el acceso al empleo, estabilidad o permanencia. Se diferencia del mobbing general porque se basa específicamente en motivos de género (ej. cláusulas de no embarazo).
  • Violencia contra la Libertad Reproductiva: Vulneración del derecho a decidir el número de embarazos o el intervalo entre ellos.
  • Violencia Mediática: Difusión de imágenes o mensajes que injurien, difamen o discriminen a las mujeres en medios masivos de comunicación.

 

4. Análisis de la Violencia Simbólica y Mediática

La violencia simbólica es caracterizada por ser sutil e indirecta, lo que facilita su naturalización en la sociedad.

  • Publicidad y Consumo: Se citan ejemplos de productos de limpieza (Skip, Mr. Músculo) que refuerzan el rol de la mujer en las tareas de cuidado.
  • Cultura Popular: El análisis de películas (como "El diablo viste a la moda") revela cómo se imponen estereotipos de feminidad, pautas de conducta estética y una narrativa de competencia negativa entre mujeres.
  • Discurso Político: Se registran casos de violencia política donde se ridiculiza a mujeres por su militancia o se utiliza su rol de madres para cuestionar su capacidad de gestión (ej. casos de Malena Galmarini y Betina Romero).

 

5. Masculinidades y Construcción Social

Sobre una intervención de Fernando Pequeño, en un momento de la clase se resalta la complejidad de la deconstrucción masculina en un sistema patriarcal que castiga la disidencia.

  • El Rol del Grupo de Pertenencia: Los varones enfrentan una fuerte presión social para no romper los pactos de masculinidad. Aquellos que cuestionan conductas sexistas (como el envío de pornografía en grupos de WhatsApp) suelen ser minorizados o etiquetados peyorativamente como "gay" o "feministas".
  • Identidad y Vulnerabilidad: El sistema patriarcal impide que los varones expresen vulnerabilidades o problemas de salud mental, ya que solo se permite compartir éxitos o aspectos positivos para mantener la imagen de dominio.
  • La Pornografía como "Escuela": Se analiza la pornografía no como una actividad consentida aislada, sino como una estructura que objetiviza el cuerpo femenino, naturaliza la desigualdad y puede funcionar como una "escuela de violación" y de erosión de la eroticidad igualitaria.

 

6. Obstáculos en el Acceso a la Justicia: La "Ruta Crítica"

El tránsito que realiza una mujer para salir de una situación de violencia suele convertirse en un proceso de re-victimización.

  • Violencia Secundaria: Ocurre cuando las instituciones (comisaría, centros de salud) no brindan la respuesta adecuada, como negar la toma de una denuncia por falta de lesiones físicas visibles o no proveer kits de emergencia sexual.
  • Falta de Sanción Efectiva: En Argentina, el sistema penal es estrictamente taxativo; si una conducta no está descrita como delito en el código, el Estado tiene dificultades para sancionarla, a pesar de contar con leyes marco de protección.
  • Desmantelamiento de Programas: Se menciona la preocupación por la pérdida de gratuidad y acceso a programas de salud sexual y procreación responsable, lo que constituye una forma de violencia institucional por omisión.

 

7. Contexto Institucional: El Marco Normativo de la UNSa

La implementación de la Resolución 500/2019 en la Universidad Nacional de Salta (UNSa) constituye un pilar estratégico dentro del ecosistema universitario, consolidando un protocolo de intervención ante situaciones de violencia de género que trasciende lo administrativo para actuar como un eje de justicia institucional. Esta normativa no solo reglamenta la convivencia, sino que opera como un dispositivo de reparación frente a las asimetrías de poder históricas, garantizando que la academia sea un espacio de resguardo y democratización de los vínculos.

Basada en la Ley 26.485, la estructura de intervención de la UNSa se define por los siguientes componentes técnicos:

  • Alcance y Marco Legal: La Resolución 500/2019 rige para toda la comunidad universitaria (docentes, no docentes, personal de maestranza y estudiantes), identificando los tipos de violencia previstos en la legislación nacional para su abordaje institucional.
  • Equipos Interdisciplinarios (EI): Existen dos núcleos especializados de intervención: uno en el Rectorado (con alcance general) y otro en la Facultad de Humanidades. Estos equipos se integran por profesionales de la Abogacía, Psicología y Trabajo Social.
  • Naturaleza de la Intervención: Es fundamental precisar que los equipos interdisciplinarios no poseen carácter punitivo ni resolutivo. Su función técnica consiste en emitir un "dictamen de opinión" o informe de riesgo bajo una lente de perspectiva de género, el cual sirve de insumo consultivo para que las áreas jurídicas correspondientes procedan con los sumarios administrativos.

El protocolo diferencia taxativamente entre la "Consulta" (asesoramiento que requiere consentimiento para activar trámites) y la "Denuncia" (inicio formal de actuaciones). En ambos casos, los principios de confidencialidad y no revictimización son rectores, asegurando que el relato del afectado sea preservado y no fragmentado en múltiples instancias traumáticas. Esta arquitectura institucional busca tender puentes sólidos entre las garantías normativas y la seguridad efectiva de la vida estudiantil.

8. Garantías Estudiantiles y la Dinámica de la Intervención

La protección del tránsito académico frente al acoso exige una gestión sofisticada del equilibrio jurídico. La universidad enfrenta la tensión inherente entre el Derecho a la Educación de los estudiantes y los Derechos Laborales de los docentes. Por ello, la respuesta institucional no se limita a la sanción, sino a la generación de una seguridad pedagógica que evite la deserción motivada por el miedo o las represalias académicas.

Ante el temor manifestado por el estudiantado sobre denunciar a un superior jerárquico, el protocolo habilita "Medidas Preventivas". Estas disposiciones, como el no-acercamiento o la reasignación de funciones del denunciado, no extinguen su derecho laboral —protegiendo a la institución de posibles demandas por despido injustificado—, pero garantizan de forma inmediata el cese del contacto con la víctima. Se busca, así, una armonía administrativa que resguarde la integridad del estudiante sin paralizar el debido proceso legal.

Este marco protector se ve fortalecido por la emergencia de la "Asamblea Feminista y de las Disidencias", tal como destacó la estudiante Gabriela durante la sesión. Este espacio de organización colectiva actúa como una red de contención frente a la soledad del proceso de denuncia, politizando el malestar individual para transformarlo en acción grupal. La fortaleza de estas redes estudiantiles subraya que la organización política es el complemento necesario para cualquier base teórica sobre masculinidades críticas.

 

 

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